Portezuelo del Viento no da respiro. A medida que se acercan las fechas clave para el futuro de la obra, tanto en el Gobierno como en la primera oposición política de la provincia evalúan con mucha precisión los pasos a seguir, porque, de acuerdo con el resultado de los mismos, de su suerte y efectividad, pueden llegar a condicionar o modificar la obra en sí misma sobre el río Grande, y también, claro está y no es para menos, determinar para siempre el futuro político del oficialismo al frente de la gestión de gobierno y marcar a fuego y sentenciar, por qué no y quizás por mucho tiempo, las chances de la actual oposición de ser considerada o tenida en cuenta como alternativa competitiva para conducir la provincia.

Son momentos de suma tensión que obligan a estudiar minuciosamente los movimientos a seguir. Como en el ajedrez. Y todo tiene que develarse más o menos a la brevedad, en medio de tres fechas clave que van a señalar cómo sigue la historia por delante. La primera de ellas es el 26 de junio, el día de la reunión del Coirco; la segunda es el 28 del mismo mes, día previsto para el desembolso de la cuarta cuota del cronograma de pagos que envía la Nación para la construcción de Portezuelo, y la tercera es el 3 de julio, fecha en la que se ha estipulado la apertura del primer sobre de las empresas interesadas en ser parte de la licitación de la obra.

El 26, Mendoza tiene que ir al Coirco, el comité de cuenca y administración del río Colorado, a escuchar una vez más los planteos de La Pampa, que no quiere la obra sobre el río Grande, o bien, si llegara a aceptarla –algo que no ha sucedido nunca hasta el momento–, muy probablemente sea para obtener beneficios propios de la misma, como una participación en las regalías hidroeléctricas, y voz y voto en la administración de las aguas del futuro embalse. Pero, además de asistir al Coirco para escuchar a los pampeanos, Mendoza deberá desplegar ese día con absoluta claridad una postura firme y concreta. No se sabe muy bien si el gobernador Rodolfo Suarez se limitará sólo a defender lo que Mendoza ya ganó, o si abrirá el juego para una negociación política, lo que supondrá un cambio de estrategia, más flexible, con el reconocimiento de que algo se perderá o se compartirá con el resto de los administradores de la cuenca del Colorado (El Grande es uno de los afluentes de ese río interprovincial que desemboca en el Atlántico), pero con el fin preciso de salvar una obra que, realmente, y por los nuevos, sorprendentes e inesperados acontecimientos políticos, corre serio riesgo de postergarse una vez más, y por mucho tiempo, quizás varios años por delante.

La oposición, el peronismo con claridad, tiene otros problemas no menos importantes y muy complejos. El presidente Alberto Fernández ha llamado a la reunión del Coirco aceptando un nuevo planteo de los pampeanos que pone en duda el futuro de Portezuelo, y el PJ ha quedado no sólo incómodo, sino en un estado de confusión tal que ha obligado a la senadora Anabel Fernández Sagasti a poner a toda su gente en Mendoza en “modo Portezuelo”. A ellos, sus más cercanos colaboradores y asesores, les ha pedido que indaguen en los antecedentes inmediatos que llevaron a que La Pampa consiguiera el visto bueno del presidente para convocar a una reunión que, se insiste, ha nublado –y de verdad– lo que se consideraba como un trámite ya resuelto.

El peronismo, hoy dominado por la ascendente figura a nivel nacional de Anabel, tiene otros problemas. Enfrenta las críticas del sector empresarial que acusa a la senadora de no haber sido del todo precisa y contundente al momento de definir la posición del PJ en torno a la obra. Por la estrecha y cercana relación que tiene con el presidente, los empresarios (reunidos en la UIM, la FEM, el CEM, la AEM, la ACDE y la cámara de Malargüe, por citar el origen de algunos de los quejosos) entienden que Fernández Sagasti debiera convencerlo de que la obra está totalmente estudiada y que no hay nada más que hacer que seguir con el proceso de licitación y posterior construcción. En el entorno de Sagasti no ocultan el fastidio con los empresarios mendocinos que la critican y, a su vez, los reducen a perseguir sólo un interés económico propio y particular, que se sintetiza en una foto, sin tener en cuenta una película en la que intervienen factores políticos y otros objetivos económicos de empresarios más grandes que ellos que pueden haber hecho frenar el proceso. “Algunos de estos empresarios quieren ser importantes representantes gremiales del sector económico de Mendoza, pero no les da. Se llevaron Política a marzo”, dicen cerca de la senadora kirchnerista.

Ha trascendido que Fernández Sagasti podría acercarle a Suarez un informe de lo que cree que puede haber ocurrido como para que lo que se creía resuelto en torno a Portezuelo hoy haya cambiado en casi un todo. Esa hipótesis, dicen cerca de la senadora, podría ayudar al propio Suarez a tomar una decisión política que el peronismo acompañaría.

En el PJ entienden que La Pampa nunca se quedó ni quieta ni paralizada cuando perdió en la Corte aquel planteo para hacer caer el arbitraje de la presidencia de Mauricio Macri, que favoreció a Mendoza sobre los estudios de impacto ambiental que se hicieron sobre la presa. Cuando cambió el gobierno y empezó la gestión de Alberto Fernández, La Pampa fue a buscar los apoyos de Neuquén, de Río Negro y de Buenos Aires. El 29 de enero, los gobernadores Sergio Ziliotto de La Pampa y Arabela Carreras de Río Negro encabezaron un acto en el embalse Casa de Piedra (La Pampa) y se manifestaron preocupados por la baja en el caudal de agua del Colorado. Allí coincidieron en pedir una reunión del Coirco. Ese pudo haber sido el primer antecedente de lo que ocurrirá el viernes 26. Portezuelo, dicen hoy, claramente es una amenaza más sobre las aguas del Colorado.

En febrero también hubo manifestaciones de organizaciones ambientalistas en Neuquén advirtiendo sobre el efecto de la sequía, y en Buenos Aires, a fines de enero, la Corporación de Fomento del Valle Bonaerense del Río Colorado (Corfo), le planteó al gobernador Axel Kicillof su preocupación por el descenso en los niveles de agua para riego que extraen del Colorado y que hacen peligrar uno de los sembradíos de cebolla más importantes del país. “Esta temporada de riego será la menor disponibilidad del recurso hídrico para la producción de nuestra zona, enmarcada en un ciclo inédito de bajos caudales del río Colorado que comenzó en el 2010”, sostuvieron en un comunicado.

Todos antecedentes, se cree, que hicieron reverdecer el interés pampeano por frenar Portezuelo, o bien sacarle la administración de las aguas a Mendoza para trasladarla al seno del Coirco. Todo, hay que decir, en un clima político favorable a los pampeanos y adverso a Mendoza. La síntesis de la historia de Portezuelo en los últimos años: de ganar 4 a 1 durante cuatro años seguidos a comenzar perdiendo 4 a 1 en el nuevo ciclo y con pronóstico reservado.