La situación que viven los que comercializan frutas y verduras no es para nada alentadora según ellos mismos han referido. El consumo interanual ha caído un 40% de acuerdo a lo expresado por Omar Carrasco, Presidente de la Unión Frutihortícola Argentina (UFHA). Pero, además de las pocas ventas se suma otra tendencia y es que la gente hoy prefiere comprar en super e hipermercados ya que ahí paga con tarjeta de crédito.

“Cuesta más caro la fruta y la verdura en los super e hipermercados, eso lo saben todos, sin embargo, hoy la tendencia es comprar allí ya que se aprovecha la compra general y todo se bonifica con tarjeta de crédito. La gente no tiene  efectivo y eso se nota mucho en la baja de consumo”, comentó Carrasco.

Carrasco refirió que los precios, en las últimas semanas, han ido variando, y mucho tuvo que ver las malas condiciones climáticas, “las lluvias hicieron que los precios de la papa, las chauchas, el choclo se fuera por las nubes, sin embargo, ya todo está estabilizado y la gente igual no consume”, dijo.

Compras financiadas

Frente a esa realidad, Víctor, dueño de dos verdulerías de Dorrego, aseguró que la situación está mala y que la gente consume cada vez menos frutas y verduras. “Los que vienen a comprar antes que nada consultan si uno tiene posnet para comprar con tarjeta de crédito, buscan financiar todo, algo que no ocurría años atrás”, aseguró y agregó: “Las señoras ahora vienen con tarjeta a comprar la mercadería, muchas, incluso, pagan en dos o tres cuotas ya que su pedido supera los 700 pesos”.

Respecto a la realidad que vive en sus comercios, el hombre aseguró que la rema día a día. “He optado por abrir por la siesta, lo cual implica un gasto más ya que pago más empleados, pero es el modo en que ingresa algo más de dinero”, aseguró el comerciante que confesó que en alquiler gasta cerca de 25 mil pesos, entre los dos comercios, más 9 mil pesos de monotributo y 16 mil pesos de luz.

“Hoy no es fácil llevar adelante un comercio, yo subsisto porque tengo buena mercadería y la gente me elige, estoy en buenas zonas y eso hace que me vaya relativamente bien, pero cuesta mucho, hay que trabajar y mucho para llegar a fin de mes”.

Una tendencia que se impone

Otra de las situaciones que se está dando en el sector es que muchos verduleros decidieron cerrar sus comercios, comprarse una camioneta y salir a la calle a vender.

No es novedosa la modalidad, sí se ve bastante en las calles. Alberto es un fiel reflejo de ello. Él está de lunes a viernes por la tarde, en una calle de Dorrego; en tanto, por las mañanas se ubica en un punto estratégico de Maipú.

“Yo tenía dos verdulerías, muy bien ubicadas, en Guaymallén, con una clientela muy buena, pero la situación económica me empujó a venderlas y salir a la calle. Sólo en alquiler tenía que pagar 18 mil pesos, a eso hay que sumarle la luz, el contador y demás, no podía seguir manteniendo esos comercios”, aseguró con tristeza el verdulero ya que consideró que las ventas eran muy buenas en las zonas.

Frente a la decisión decidió salir a la calle y vender: “Me va relativamente bien, no es fácil, pero no me puedo quejar. Yo pago 1.600 y 1.900 pesos a Guaymallén y Maipú por venta ambulante y trabajo tranquilo, pero las ganancias son otras”, comentó.

“La realidad es otra, yo traigo la mercadería directo de la chacra y los precios que manejo son diferentes a los que se observan en una verdulería. La gente se junta y se sorprende por los precios baratos, pero lo cierto es que mi ganancia no es la misma que la que tenía en el comercio”, dijo. 

Bueno, bonito y barato

Por su parte, los clientes aseguran que todo está caro: “no se puede comer casi, el pan está caro, la carne está cara y las verduras también. Lo que uno hace es buscar ofertas y economizar en lo que más se pueda. Yo vivo en este barrio (Alto Dorrego) y prefiero comprarle al verdulero que viene con su chata porque los precios son más económicos y accesibles”, dijo Norma, mientras aguardaba para hacer su pedido a Alberto.

La mujer confesó que en supermercados no compra mercadería por el precio que allí se manejan y en las verdulerías de barrio tampoco. “Acá es notoria la diferencia, la mercadería viene directo de la chacra y se nota en el precio final”, confesó.