Cada año las empresas, así como las personas, arrancamos la actividad con deseos y buenos propósitos, pero ¿cómo podemos convertir esos buenos propósitos en algo cercano a la realidad y que no quede en un sueño?

Es  para ello, que luego de una tormenta de ideas o un borrador con lo que nos poponemos hacer, es aconsejable seguir los siguientes pasos:

1. Elejir lo importante.

Generalmente nos pasa que hay muchas cosas que queremos hacer… ¿Cómo podemos saber cuál es más importante?

Un buen elemento discriminador es analizar cada idea o propuesta bajo un tamiz teniendo en cuenta la rentabilidad de la misma, la infraestructura (si es realizable con lo que actualmente contamos) y si nos generará una ventaja competitiva o no por sobre nuestra competencia.

Pensar en todo lo que se puede cambiar o mejorar teniendo como eje estas tres áreas, será más sencillo poder discriminar lo importante de lo más secundario.

Puede pasar que hayan varias propuestas que se adecuen a estas consignas, con lo cual luego debemos apelar al raciocinio como empresario / emprendedor, para dar lugar a las prioridades.

2. Trazar un plan de acción.

En primer lugar se trata de diseñar un plan, una guía; que nos sirva para concretar de manera muy precisa las acciones que vamos a llevar a cabo para conseguir cada uno de nuestros objetivos, establecer secuencia de las acciones con fechas de inicio y fin concretas, asignar responsables y presupuesto, determinar indicadores clave que nos permitan dar un seguimiento a las acciones, tratar de prever puntos críticos y eventualidades que pudieran surgir.

Una vez que tenemos el plan, se debe implementar y hacer un seguimiento continuo de cada uno de los puntos. La no supervisión de un plan puede llevarlo al fracaso, si no controlamos no podemos saber si nuestras ideas han tenido éxito o no.

3. Romper el molde.

Está comprobado que lo que más nos aleja del cambio y las mejoras en las empresas es básicamente nuestra forma de ser, nuestra forma de operar, nuestra forma de hacer las cosas.

Romper el molde es cambiar hábitos, y esto es lo que más dificultad nos puede presentar en lo operativo.  Muchos se preguntan “¿Para qué cambiar si hasta ahora tuve éxito como vine haciendo las cosas?”

Debemos tomar conciencia de esta consigna y “forzarnos” a romper nuestros propios moldes en la gestión empresarial; a modo de ejercicio. Los casos de éxito en este país y en el mundo nos confirman esta teoría. Las empresas que más crecen son las que más rompen sus propios esquemas de manera evolutiva.

¡Así que…a poner manos a la obra y a cambiar para un 2018 exitoso!

Si desean hacer alguna consulta sobre lo aquí expuesto, no dejen de escribir a abcdelmarketing@elsol.com.ar

Mgt. Alejandra Kindzersky

Investigación de Mercados – CraneandoT