El mendocino tiene un patrón de comportamiento que generalmente no modifica. Sin embargo, la pandemia modificó su espíritu conservador a la hora de consumir. De agolparse en los hipermercados o mayoristas pasó a comprar sólo lo justo y necesario. En los mercados de barrio la caída de ventas ronda el 30%.

Los especialistas advierten que hoy se está instalando la idea de consumo responsable, acorde con el presupuesto familiar, y se deja de lado el consumismo desmedido que se observó en los primeros meses de la pandemia.

Temor al desabastecimiento

A comienzo de la pandemia, cuando aún no se concocían detalles de la situación epidemiológica, fueron muchos los mendocinos que prefirieron abastecerse por temor a no poder después.

Así fue como en marzo se observaban colas y colas en diferentes mayoristas e hipermercados. La gente compraba para guardar. No había una preferencia, en ese entonces los carros llevaban de todo.

“Las familias se stockeaban  porque no sabían qué iba a pasar, no sabían si los mercados iban a estar abiertos, si ellos iban a poder salir a comprar y eso hizo que el panorama se tornara incontrolable. Tuvimos un exceso de consumismo. El mendocino se salió de su patrón conservador a la hora de realizar la compra, algo inédito”, aseguró el economista José Vargas.

Frente a esto, Rubén David, dueño de uno de los mayoristas más importantes de la provincia, advirtió que “la situación, en esos meses, fue caótica. La gente hacía cola en la madrugada para ingresar temprano a comprar. Nunca hubo desabastecimiento de productos, pero la gente tenía miedo a quedarse sin stock”.

En los mercados de barrio el panorama fue similar. “Los primeros meses de pandemia vendí muy bien, no me afectó en lo económico. La gente llevaba cantidades importantes de queso, jamón, lo hacía para no volver a salir tan seguido a la calle”, contó Exequiel, dueño de una fiambrería ubicada en Dorrego.

Adriana, al mando de una despensa y pollería en Godoy Cruz, reflejó la misma situación que su colega. “En los primeros meses las ventas fueron muy buenas, la gente compraba kilos de milanesas, se llevaba kilos de pata muslo o varios pollos para freezar, pero esa realidad, con el pasar de los meses cambió notoriamente”, comentó.

Con la flexibilización, compras medidas

Los meses pasaron, las restricciones fueron más flexibles, la actividad económica provincial se activó y el consumo de los mendocinos volvió a normalizarse. Se volvió con el espíritu conservador, propio de la región.

“El consumidor priorizó el rubro de alimentos y bebidas y dejó de consumir esparcimiento, redujo el uso del transporte, disminuyó el consumo de bienes durables, la compra de calzados e indumentaria e incluso se redujeron los  gastos médicos y relacionados con la salud”, expresó Vargas.

Respecto a lo más consumido en el rubro alimentos y bebidas, el especialista manifestó que “la gente priorizó los que se conoce como la mesa de los argentinos, es decir, productos listos para congelar o freezar. También priorizaban productos de estación y aquellos que mejoraran el nivel de protección nutricional de los alimentos, por temor a que la pandemia complicara aún más la salud de las personas”.

En este periodo, creció notoriamente el consumo de insumos para la elaboración de alimentos, entre ellos, la harina o manteca. La gente estaba más tiempo en casa y realizaba su propio pan y derivados, entre otras elaboraciones.

“Se revalorizó el consumo de productos que habían sido relegados como el vino que arrojó un crecimiento interesante en Mendoza”, agregó Vargas.

Con el distanciamiento social, caídas de ventas

Entre septiembre y octubre el panorama nuevamente cambió y los resultados económicos alcanzados no han sido los esperados por los comerciantes.

De acuerdo con lo referido por los dueños de establecimientos pequeños, la caída en las ventas rondó el 30%. “La gente, lejos de lo que ocurría a comienzos de la pandemia hoy compra lo que va a consumir durante el día. No hay más compras para guardar en la heladera o freezer”, dijo el dueño de la fiambrería.

Lo mismo admitió la dueña de la despensa de Godoy Cruz quien expresó su preocupación por las pocas ventas. “Hoy no se vende por kilo sino por unidad, es decir, la gente no pide un kilo de milanesas sino 3 o 4 unidades”, refirió Adriana.

Para Rubén David las ventas también bajaron, sin embargo, el empresario explicó que “la gente ahora sólo lleva los productos de primera necesidad. En los carros no hay alfajores, chocolates, bebidas alcohólicas, fiambres, productos con valores agregados”.

En tanto, remarcó que los productos de limpieza y cuidado personal, así como los insumos para lavar la ropa han tenido una caída estrepitosa que ronda el 20%. “Al estar limitadas las salidas la gente utiliza menos estos productos y eso se nota en las compras”, concluyó.