El titular de EMEPA, Gabriel Benjamín Romero, declaró ante el fiscal Carlos Stornelli que entregó dinero al ex funcionario kirchnerista Roberto Baratta para seguir explotando la Hidrovía, el sistema de dragado del río Paraná. 

La firma explota desde hace unos 20 años este enorme negocio y también está a cargo de Ferrovías, que explota ferrocarriles.

Romero no aparece mencionado en los cuadernos redactados por el ex chofer Oscar Centeno, pero sí la dirección de la compañía que dirige.

El empresario admitió haber realizado dos pagos. El primero se hizo el 20 de enero de 2010, un día antes que se publicara el decreto 113/2010 por el que se renegociaron las condiciones del contrato de explotación de la Hidrovía. Eso le permitió seguir al frente de la concesión del cobro de peajes por el Paraná. Hidrovías se comprometía a modernizar el sistema de señalización y el dragado.

El otro pago se produjo semanas después de la firma del decreto de Cristina Kirchner.

El escrito de Centeno aseguraba que de esa empresa Baratta había salido con un bolso que llevaba aproximadamente unos 800 mil dólares y que lo llevó, junto a Nelson Lazarte -secretario de Baratta- al ministerio de Planificación Federal que en ese entonces dirigía Julio De Vido.