Manuel Adorni

La situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, desató una fuerte ola de versiones contrapuestas en los pasillos del Congreso. El foco de conflicto radica en los intentos de los bloques opositores por avanzar con una interpelación al funcionario, quien se encuentra investigado por presunto enriquecimiento ilícito.

Fuentes de la Casa Rosada confirmaron que se activó un equipo político de emergencia para entablar un canal de diálogo directo con las bancadas aliadas. El objetivo de máxima es contener la presión legislativa y desactivar los pedidos de citación al ministro coordinador.

Para este armado contrarreloj, el Poder Ejecutivo comprometió la gestión de figuras clave de su mesa chica como Diego Santilli, Eduardo “Lule” Menem, Patricia Bullrich y Ignacio Devitt.

“Estamos trabajando activamente para desactivarla”, precisó una alta fuente de la mesa política oficialista, un día después de que el Ejecutivo logró posponer la sesión que estaba prevista en la Cámara de Senadores.

La desmentida de los aliados

A pesar del optimismo que se respira en Balcarce 50, la realidad en las bancadas aliadas es muy diferente. Desde uno de los bloques clave aseguraron que, más allá de algunos sondeos informales, no existe una mesa de negociación abierta ni formal con el Ejecutivo.

“No vamos a hacer más favores. Hasta ahora nadie se sienta a plantearnos qué queremos. Tampoco llamaron para negociar”, sentenció con dureza un legislador de estos sectores.

El futuro político de Adorni permanece bajo un manto de incertidumbre. El presidente Javier Milei insiste en sostenerlo con el respaldo incondicional de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. No obstante, debido a los focos de resistencia que el funcionario cosecha en distintos sectores, el oficialismo sabe que no puede darse el lujo de romper lazos con sus socios parlamentarios.

“Es su juego. Vos les podés pedir que te acompañen en proyectos, pero no podés pedirles que dejen de hacer algo en lo que ni los propios integrantes de nuestra fuerza estamos del todo convencidos”, aseveró con pragmatismo un miembro de la mesa política del Gobierno.

Próxima estación: 2 de julio

Si bien la Casa Rosada ganó tiempo de descuento al frenar la última sesión en la Cámara Alta, la tregua tiene fecha de vencimiento. Se espera que el próximo 2 de julio el ministro coordinador protagonice su primer informe de gestión en el Senado.

En los pasillos del Congreso ya se comenta la estrategia: la oposición evalúa una jugada audaz que consistirá en evitar el envío previo de preguntas por escrito para concentrar toda la presión de la jornada en forzar el tratamiento directo de la interpelación.


Fuente: Agencia NA