El teléfono celular ha pasado a ser parte de la anatomía del tipo. Los niños del futuro no van a venir con un pan bajo el brazo, sino con un celular en la oreja. Es impensable una persona en esta actualidad que no tenga teléfono celular, sé que las hay, pero el resto las mira como diciendo: “He ahí un tipo raro”. Es lo mismo que un japonés sin filmadora. No es japonés. Ahora están de moda los teléfonos con auriculares para que el tipo no tenga que sostener en su mano el aparatito por el cual habla. Entonces, uno pasa por la calle y lo ve al tipo hablando solo y dice: “Pobre tipo.

    Vaya a saber el problema que tiene”. Y el único problema que tiene el tipo es que lo devoró la modernidad. Las compañías que fabrican estos aparatitos les incorporan permanentemente nuevas atracciones, para crearnos nuevas necesidades, de eso se trata el neoliberalismo. Los celulares sacadores de fotos ya son una antigüedad, ahora hay celulares que filman, que graban, que te despiertan, te retan si no los cargás, y hasta algunos que te toman la presión, te hacen un electro y un papanicolao, cosa jodida si el propietario es hombre.

    La ley dice que no se puede conducir un vehículo hablando por celular. Sin embargo yo veo, a cada rato, a conductores que pasan con la mano en la oreja y no es que tengan otitis. Un amigo mío se murió de otitis, se le cayó un ascensor Otis en la cabeza. No se debe manejar con una sola mano. Si los mendocinos, con las dos manos bien puestas sobre el volante, armamos el desastre de tránsito que armamos, con una sola mano somos capaces de armar la catástrofe del desastre. Y vos sabés que cuando los veo, veo por ahí gente con cara de inteligente y todo que está mandándose la trasgresión.

    Me digo, no puede ser, un tipo inteligente, que analice el peligro que significa para él y sus prójimos cercanos tal acción, no puede estar haciéndola. Pero la hacen. Hay algunos tan fanáticos con el teléfono celular que si se lo llegan a olvidar en la casa se deprimen, andan reptando como un beduino sin camello, hay otros que lo llevan a todos lados, no pueden ir al baño a hacer popó, por ejemplo, si no están hablando por el celular. Ayer pasé por un bar y vi a cuatro señores sentados en la misma mesa, tomando un café, los cuatro estaban hablando por teléfono celular. ¡Pobres!, tal vez se habían olvidado de cómo es charlar entre amigos. Pobres.