Un proyecto de ley que busca instalar el horario corrido en la Provincia post pandemia encendió nuevamente la polémica por la apertura y el cierre de comercios. La medida, que le pondría fin a la siesta mendocina, es resistida por las distintas entidades que nuclean al sector. Sin embargo, cada vez gana más adeptos en la calle y generó una grieta en el gremio de los empleados.

Desde este martes, tanto los comercios a cielo abierto, como los locales ubicados en los shoppings deberán funcionar de 10 a 19 en la fase 5, denominada de distanciamiento social y obligatorio. Por eso, los que están a favor de la medida buscan que se instale definitivamente.

El senador provincial Diego Costarelli, autor de la iniciativa, indicó que la cuarentena por la pandemia de coronavirus ya había forzado a los comerciantes a adoptar esta modalidad, luego de que en marzo el Gobierno dispusiera por decreto escalonar las aperturas de las actividades para evitar aglomeraciones en el transporte público.

En ese sentido, aseguró que la situación “representa una oportunidad para poder organizarnos y vivir de otra manera. El horario corrido traerá múltiples beneficios para los mendocinos, tanto en su salud, seguridad, como en el cuidado del medio ambiente”.

El punto de quiebre entre los empleados

Fabián Emmanuel Tadiotto, un empleado de comercio que apoya el horario extendido destacó que muchos trabajadores consideran que tienen más tiempo para compartir con sus familias y poder estudiar. “Cosa que no podemos con el horario partido. Además, no nos tomamos micros que van llenos, para ir y volver al trabajo, y como consecuencia, reducimos gastos en el transporte”, consideró.

De acuerdo con el texto del proyecto de Costarelli, los comercios deberán abrir de 10 a 18 en invierno y de 9 a 17 en verano; los bancos de 10 a 15 y la administración pública de 9 a 14. Exceptuando de esta regla a los shoppings y supermercados.

Costarelli afirmó que no busca beneficiar a los shoppings con esto. Sin embargo, esta última salvedad despertó la crítica del Centro Empleados de Comercio.

Al respecto, cuando se dio a conocer el proyecto desde el organismo emitieron un comunicado en conjunto con la Bancaria y Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (Uthgra) oponiéndose rotundamente. Ahora, Fernando Ligorria, titular del CEC, sostuvo que sólo buscan igualdad de condiciones.

“No estamos en contra del horario corrido, sólo decimos que sea parejo para todo el mundo, supermercados, mayoristas y shoppings. Si no, va a generar desempleo porque la gente no va a ir a comprar al microcentro, si no a los lugares que estén abiertos hasta después de las 18”, dijo.

Pese a esta posición, en las últimas horas en las redes sociales y bajo el hashtag #queremoshorariocorrido comenzó a circular una campaña de trabajadores de comercio, que no están vinculados al Centro Empleados de Comercio de Mendoza, convocando a una movilización para el viernes, a las 18.15, en el Km 0.

“Durante este pandemia le pusimos el corazón. Ahora es el momento que nos escuchen”, reza el texto que recorre grupos de WhatsApp y Facebook.

Apertura sectorizadas

El presidente de la Cámara Empresaria, Comercio, Industria, Turismo y Servicios (Cecitys), Adrián Alín, señaló que este debate viene hace años y es hora de darle punto final.

“Hay varios casos de éxito de comerciantes que han logrado mayores ganancias con el horario extendido como zapaterías y tiendas de ropa. También tiene grandes beneficios para el trabajador que no tiene que ir y volver a su hogar “, dijo, y enfatizó que el tema seguridad y ahorro energético deben considerarse cuando se abra el diálogo en la Casa de las Leyes.

Por su parte, el comerciante local Juan Francisco Retali, analizó las propuestas que se han ido impulsando a través de los años y señaló que se debe pensar en un plan global para todo Mendoza, de acuerdo con los atractivos de cada zona y el nivel de circulación de la gente.

“En principio, el horario corrido es una cuestión estacional. En verano, no podés abrir a la siesta por el calor. Pero sí en invierno para aprovechar las horas de luz”, dijo.

En tanto, afirmó que los fines de semana los locales ubicados en la Arístides, por ejemplo, pueden funcionar hasta las 22, para que luego los clientes se vean tentados a quedarse para comer o beber algo.

“Es un tema que se tiene que evaluar con profundidad, teniendo en cuenta las necesidades del cliente y no la del empresario”, concluyó.