El proyecto de presupuesto para el año que viene está sustentado en un crecimiento de la economía de 4,3 por ciento, un nivel de inflación de 8,9 por ciento y una paridad cambiaria de 4,10 pesos por dólar. Así lo anunció ayer el ministro de Economía, Amado Boudou, al presentar el proyecto ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, donde también adelantó que se utilizarán 7.509 millones de dólares de las reservas de libre disponibilidad para cancelar deuda. El titular del Palacio de Hacienda expresó que en el proyecto que se remitió el miércoles al Congreso tendrán fuerte importancia las pautas para educación, que, según dijo, superará el 6 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) que establece la ley, aunque no precisó cuánto por encima de esa pauta, los recursos para obras públicas y el Programa de Desendeudamiento de las provincias.

      El jefe de la cartera económica destacó que “Argentina tendrá, por octavo año consecutivo, y por primera vez en su historia, crecimiento de la economía, superávit comercial y fiscal y un tipo de cambio sin movimientos bruscos”. Tras señalar que el presupuesto “constituye el plan de gobierno del Poder Ejecutivo para llevar adelante las políticas públicas”, el ministro precisó que la pauta de gastos establecidas para el sector público consolidado será de 405.720 millones de pesos, mientras que, para la administración nacional, de 372.911 millones de pesos. Boudou comentó también –en un discurso que se extendió por alrededor de 20 minutos– que la intención del Gobierno será contar con “robustos superávits comercial y fiscal”, ya que esa determinación, que fue uno de los ejes de la economía desde el 2003, “ha permitido el crecimiento y la recuperación del empleo”.

      Luego de considerar que el año que viene seguirá mostrando “gran volatilidad y una lenta recuperación del empleo en las economías centrales”, el titular del Palacio de Hacienda destacó la necesidad de seguir “fortaleciendo el mercado interno”. Otro de los puntos en los que hizo hincapié fue la consecución de las “políticas de desendeudamiento”, que llevaron, según explicó, a la reversión de los porcentajes del PBI asignados a la educación y al pago del servicio de deuda.

     En ese sentido, puntualizó que “en (el presupuesto del) 2002, las partidas para educación eran equivalentes a 2 por ciento del PBI, y las destinadas al servicio de deuda a 5 por ciento, mientras que en el 2011, las de educación superarán 6 por ciento y las de deuda serán de 2 por ciento del PBI”. “Esto muestra hacia dónde estamos apuntando las políticas públicas”, enfatizó el jefe de la cartera económica, quien, a su vez, subrayó que en el presupuesto para el año que viene se incluirán las partidas para la Asignación Universal por Hijo.

     “Esta es una política central del Gobierno, porque tiene que ver también con las políticas de educación y de salud”, expresó. En cuanto a la deuda pública, el ministro sostuvo: “Dejó de ser un problema central de nuestra economía”, a la vez que destacó: “Con el canje de deuda (cuyo primer tramo se realizó en el 2005, mientras que este año se efectuó el segundo) logramos rescatar más de 92 por ciento” de los títulos públicos que estaban en default.

       Por otra parte, y tras anticipar que el superávit comercial de este año superará los 12 mil millones de dólares, destacó “la eficacia” que demostró la utilización de las reservas de libre disponibilidad para el pago de deuda. “Hace ocho meses, cuando empezaron las discusiones (por su utilización), teníamos en el Banco Central 46.969 millones de dólares, mientras que ahora, y luego de haber pagado 4.662 millones, tenemos 50.996 millones de dólares”, puntualizó el ministro.