El ministro de Economía, Amado Boudou, afirmó ayer que la inflación no es un tema que esté en la agenda económica del Gobierno. En declaraciones radiales, el funcionario afirmó “siempre hay que prestarle atención” al alza de precios y expresó que, en su opinión, “afecta a las clases media y alta”. “La inflación no es un tema en muchos sectores, aunque la clase media y alta pueden notar algún impacto”, dijo el funcionario y reiteró: “La inflación que tenemos es la que dice el INDEC”, según precisó en una entrevista con Radio 10.

    El organismo estadístico oficial informa que, en los primeros nueve meses del año, los precios de la economía se han incrementado 8,3%, mientras consultoras privadas estiman el doble. Sin embargo, el propio INDEC reconoce que el mayor impacto inflacionario se registra en los sectores de más bajos recursos. Boudou recalcó que las decisiones en materia de económica “las toma la presidenta de la Nación”, cuando le fue preguntado sobre el nivel de injerencia de Néstor Kirchner en las políticas económicas. La inflación de octubre se ubicó en 2,1 por ciento, impulsada por una suba en el precio del corte promedio de carne vacuna de 17 por ciento, contra septiembre, según estimó en las últimas horas la consultora Economía y Regiones.

    De acuerdo con sus proyecciones, la inflación acumulada en los primeros diez meses del año es de 21,4 por ciento, con lo cual, la consultora calculó que el 2010 cerrará con un alza de precios de 26,4 por ciento. Por otra parte, el jefe de la cartera económica ratificó, además, ayer que, si bien Argentina tiene vocación de renegociar la deuda que tiene con el Club de París, nunca lo hará “mientras esté el Fondo Monetario Internacional (FMI) metido en el medio”, a pesar de ser esa una de las condiciones impuestas por el organismo. Boudou, quien formuló declaraciones luego de disertar en el Primer Congreso Internacional de Control Gubernamental, organizado por la Sindicatura General de la Nación (Sigen), sostuvo: “Nosotros permanentemente estamos trabajando (para alcanzar un acuerdo con el Club de París), porque es uno de los temas que le quedan pendientes resolver a Argentina”.

    Al respecto, recordó que “estas son deudas contraídas con anterioridad y que entraron en cesación de pago por el desastre y el desmanejo de la Alianza y porque (el ex presidente, Adolfo) Rodríguez Saá instaló el default en Argentina”. “Es uno de los temas que queremos solucionar, pero nunca lo vamos a hacer con el Fondo Monetario en el medio ni en términos que no sean los adecuados para la República Argentina”, manifestó el jefe de la cartera económica. En el sitio oficial del Club de París se indica que “a los efectos de ser calificado para su asistencia, un país debe adoptar programas de ajustes y reformas respaldados por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial e implementarlos satisfactoriamente durante un tiempo”.

     La deuda que Argentina mantiene con ese organismo multilateral de crédito –y que es la última que le queda por resolver para salir definitivamente del default– ronda los 6.700 millones de dólares. El Club de París es un grupo no formal de países acreedores que buscan dar “soluciones coordinadas y sustentables” a los países deudores. De acuerdo con el sitio del Club en internet, en el 2009 se cerraron acuerdos con Togo, Burundi, Seychelles, Costa de Marfil, Haití, República Centroafricana y las islas Comores.

     En setiembre de este año selló sendos acuerdos con Liberia y Antigua y Barbuda. La relación de Argentina con el Club de París se remonta a 1956, cuando el organismo se constituyó, precisamente, para considerar la deuda de nuestro país. Sobre el control gubernamental, Boudou expresó que “es una parte importante de un Estado que quiere ser activo, transparente y eficiente” y subrayó: “El hecho de que se haya duplicado el presupuesto de la Sigen implica que queremos mejorar el sistema de control porque tenemos un Estado presente”. Al respecto, señaló que “este nuevo sistema de control tiene dos ejes: la profundidad y el federalismo”.

     En cuanto al primer eje, el de la profundidad, mencionó “los programas que tienen el Estado y que llegan a la sociedad como la Asignación Universal por Hijo, el plan de integración jubilatoria y los programas de infraestructura y obras públicas, que se ejecutan sin prisa pero sin pausa”. Acerca de las obras públicas recordó que en el 2002, el presupuesto era de 1.200 millones de pesos y que este año “está por arriba de los 60 mil millones”. En lo que se refiere al otro eje, el federalismo, señaló que “el Gobierno descentralizó sus programas para que sean ejecutados por las provincias y por los municipios”. “Todos los tribunales de cuentas de las provincias tienen un rol diario y permanente que permite un seguimiento del control de las políticas impulsadas por el gobierno liderado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner”, indicó.