La Cámara de Representantes de EE.UU. votará este miércoles sobre la acusación contra el presidente saliente, Donald Trump, de “incitar una insurrección” que derivó en el el asalto al Capitolio, la semana pasada, lo que desencadenará el segundo juicio político contra el mandatario una semana antes de que acabe su mandato.

La tensión es tal en Estados Unidos que la alcaldesa de Washington instó hoy a los estadounidenses a evitar una histórica tradición nacional y no viajar a la ciudad para acompañar a la ceremonia de investidura del presidente electo Joe Biden y a seguir el evento por la televisión o las redes sociales, pese a que la Guardia Nacional ya anunció el despliegue de 15.000 de sus miembros para evitar cualquier nuevo acto de violencia.

Pero esta garantía no parece alcanzar para calmar el temor que sobrevuela el país ya que el FBI alertó en su boletín, según recogió el canal de noticias ABC, que se están preparando protestas pro Trump en los 50 estados y la capital entre el domingo próximo y el miércoles 20 de la asunción presidencial.

En medio de este clima de incertidumbre, miedo y tensión, la oposición, que en apenas nueve días se convertirá en oficialismo, presentó hoy una acusación contra Trump en la Cámara de Representantes, apenas minutos después de que la bancada republicana bloqueara una resolución que pedía que el vicepresidente Mike Pence destituyera a Trump invocando la 25 enmienda de la Constitución, que le da esa autoridad, informó el canal CNN.

Tras la violencia del miércoles pasado en el Capitolio a manos de seguidores de Trump, el plan de la Cámara Baja, dominada por la oposición demócrata, era debatir hoy y votar mañana una resolución impulsada por su presidenta, Nancy Pelosi, para pedirle a Pence que invoque la 25a enmienda de la Constitución.

Cuando ese intento fue bloqueado por los republicanos, los demócratas pasaron al plan b: presentar cargos para abrirle un segundo juicio político a Trump.

“Los republicanos de la cámara rechazaron esta legislación para proteger a Estados Unidos, permitiendo que continúen los trastornados, perturbados e inestables actos de sedición del presidente. Su complicidad pone en peligro a Estados Unidos, erosiona nuestra democracia y debe terminar”, aseguró Pelosi en un comunicado, luego de anunciar que habían dado el primer paso para abrir un segundo proceso de juicio político a Trump.

La acusación, que la mayoría demócrata de la Cámara Baja tratará de votar esta misma semana, según versiones periodísticas quizás el miércoles, hace referencia a las repetidas denuncias falsas de Trump de fraude en las elecciones del año pasado y al discurso que dio a sus partidarios el 6 de enero incitándolos a marchar al Congreso.

La acusación también menciona una llamada que Trump hizo a la máxima autoridad electoral de Georgia en la que le pidió “encontrar” suficientes votos a su favor como para revertir su derrota frente a Biden en las elecciones del 3 de noviembre pasado en ese estado del sur del país.

“En todo esto, el presidente Trump puso en grave peligro la seguridad de Estados Unidos y sus instituciones de Gobierno”, prosigue el texto.

Al apoyar la acusación, Pelosi explicó por qué era necesario presentarla ahora, a solo nueve días de la asunción de Biden: “El presidente representa una amenaza inminente para nuestra Constitución, nuestro país y el pueblo estadounidense, y debe ser destituido del cargo inmediatamente”, según la agencia de noticias AFP.

Aislado en la Casa Blanca, abandonado por varios de sus ministros y distanciado de Pence, Trump no da, sin embargo, ninguna señal de estar pensando en renunciar, según consejeros citados por la prensa estadounidense.

Trump ya fue sometido a un juicio político en el Congreso.

Dominada por la mayoría demócrata, la Cámara de Representantes lo acusó de presionar al Gobierno de Ucrania para que investigara a Biden en diciembre de 2019.

En un proceso rápido y que nunca tuvo chances de triunfar, fue absuelto por el Senado, de mayoría republicana a inicios de 2020.

A diferencia de ese juicio político, esta vez los tiempos serán más rápidos y se espera que no haya una larga investigación ni extensas audiencias públicas con testigos. Solo así la Cámara Baja podría aprobar la acusación esta misma semana, como se propone Pelosi y la bancada demócrata.