Se le terminó la suspensión a Diego Maradona por los dichos que vertió después del partido que nuestro seleccionado le ganó al de Uruguay, jugando uno de los mejores partidos de ese día. ¿Se acuerdan cuando Diego dijo que me la…? No, no me animo a decirlo.

    Estaba sacado el Diego, algunos allegados dijeron que estaba muy presionado. Bueno, pero por más presiones que uno tenga, no va a andar ofreciendo su miembro viril en conferencias de prensa, ¿no le parece? Por supuesto que la AFA no hizo nada. Grondona se hizo el disimulado como pibe que se morfó el dulce de leche. Pero la FIFA le puso una multa y lo inhabilitó para dirigir durante un tiempo.

    Para desgracia de Diego, el mundo, que parece estar en su contra, sigue dando muestra de su sentimiento antidiego. Según una encuesta de la Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol, fue elegido como uno de los peores técnicos de las selecciones en el 2009. Y esto no es para alabarlo. Me parece que se le fue la mano a la federación, porque en el 2009 hay que contabilizar que la selección Argentina jugó un partidazo contra…, contra…, bueno, contra alguien debió ser. Y, para colmo de males, en Italia, la última vez que fue a adelgazar, le quitaron el arito de diamante que llevaba en una oreja, por una deudita que Diego tiene con el Estado italiano en concepto de impuestos, por 37 millones de euros. Una bagatela, chicos, algo así como 188 millones de pesos argentinos, un poco más y pagamos la deuda externa.

     El aro fue rematado y se pagó por él 25.000 euros, cosa que no disminuye mucho su deuda. Pero es todo un símbolo. Ese aro es el que le daba la buena suerte, una especie de conjuro contra las malas actuaciones, y ahora, sin el aro, ¿quién sabe cómo nos va en Sudáfrica 2010? Creo que el Gobierno argentino debería romper relaciones con Italia por la afrenta recibida y al menos pedirle una retribución, qué sé yo, un pearcing que haya usado Berlusconi, por lo menos.

    Ahora Diego fue rehabilitado y seguramente en estos días emitirá sus primeras declaraciones después de la suspensión, tal vez diga: Aro, aro, aro… Al aro que yo tenía / un alhaja ya muy vieja / me lo sacaron de golpe / Que ahora me chupen la oreja.