Una de las grandes incógnitas de la humanidad es saber por qué la mayoría de los médicos es impuntual. No son todos, está claro. De hecho, los mejores profesionales son muy celosos de sus agendas. Pero el hecho que se dio en una clínica de Godoy Cruz no sería el caso: resulta que el galeno en cuestión tenía un retraso de dos horas. Obviamente, los pacientes empezaron a quejare. La respuesta de las recepcionistas fue clara: “Ahí tienen el libro de quejas. Nosotras ya estamos hartas. Hace siempre lo mismo”.