Bajo un clima de tensión por el liderazgo del Partido Justicialista, Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof compartieron un acto en La Plata por el 47 aniversario de Abuelas de Plaza de Mayo en la Sala Ginastera del Teatro Argentino. A pesar de que se saludaron en los camarines, hubo cánticos cruzados entre los presentes.
El reencuentro se caracterizó por la “indiferencia” que tanto la expresidenta como el gobernador bonaerense evidenciaron. Incluso, ambas figuras políticas se saludaron con un beso fugaz en la mejilla y sin charla de por medio.
La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, fue la encargada de reunir nuevamente a Kirchner y Kicillof. De hecho, se trató del primer contacto luego de que exmandataria tratará de traidor al gobernador por no apoyar su candidatura para la conducción del PJ nacional.
El conflicto que viven Cristina Kirchner y Kicillof
La ex jefa de Estado le “marcó la cancha” semanas atrás a quien en su momento eligió como ministro de Economía. El motivo del enojo de Fernández de Kirchner tiene como origen la falta de acompañamiento por parte Kicillof, en lo que respecta a su postulación como líder del partido.

La principal crítica de la expresidenta surgió en una charla con intendentes y otros dirigentes del partido, donde señaló que “los Poncio Pilatos y los Judas en el peronismo no van más”. Dicha frase se tomó como una clara indirecta hacia el gobernador.
Lejos de salir al cruce por las declaraciones de Fernández de Kirchner, Kicillof, realizó el pasado sábado un nuevo llamado a la unidad del Partido Justicialista y pidió que todo lo que se haga sea “positivo” para el espacio político.
