Un informe de la agencia Reuters reveló que el gobierno de Estados Unidos evalúa revisar su respaldo diplomático al Reino Unido en relación con las Islas Malvinas, en el marco de tensiones crecientes dentro de la OTAN. La medida formaría parte de un paquete de opciones que analiza el Pentágono para presionar a sus aliados europeos.
Según el reporte, el trasfondo del conflicto radica en la negativa de varios países de la OTAN a facilitar derechos de acceso, bases y sobrevuelo para operaciones militares vinculadas al conflicto con Irán. En ese contexto, el Departamento de Defensa estadounidense evalúa sanciones políticas y diplomáticas orientadas a forzar un mayor alineamiento estratégico.
El vocero del Pentágono, Kingsley Wilson, sostuvo que “a pesar de todo lo que Estados Unidos ha hecho por nuestros aliados de la OTAN, ellos no han estado ahí para nosotros”, y remarcó que el gobierno busca “opciones creíbles” para que los países miembros cumplan con sus compromisos. Si bien evitó profundizar sobre deliberaciones internas, fuentes citadas por Reuters indicaron que las medidas apuntan a “disminuir la sensación de privilegio entre los europeos”.
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Entre las alternativas en análisis figura la posibilidad de reconsiderar el apoyo histórico de Washington a territorios bajo administración europea, incluyendo las Islas Malvinas. El tema se inscribe en un escenario de tensión bilateral entre el presidente Donald Trump y el primer ministro británico Keir Starmer, a quien el mandatario estadounidense cuestionó públicamente por su reticencia a involucrarse en la ofensiva contra Irán.
En una primera instancia, el Reino Unido rechazó autorizar el uso de bases para ataques estadounidenses, aunque posteriormente habilitó operaciones de carácter defensivo. La eventual revisión del respaldo diplomático en el caso Malvinas introduce un elemento de presión adicional en una relación atravesada por diferencias estratégicas y militares.
Un informe de la agencia Reuters reveló que el gobierno de Estados Unidos evalúa revisar su respaldo diplomático al Reino Unido en relación con las Islas Malvinas, en el marco de tensiones crecientes dentro de la OTAN. La medida formaría parte de un paquete de opciones que analiza el Pentágono para presionar a sus aliados europeos.
Según el reporte, el trasfondo del conflicto radica en la negativa de varios países de la OTAN a facilitar derechos de acceso, bases y sobrevuelo para operaciones militares vinculadas al conflicto con Irán. En ese contexto, el Departamento de Defensa estadounidense evalúa sanciones políticas y diplomáticas orientadas a forzar un mayor alineamiento estratégico.
El vocero del Pentágono, Kingsley Wilson, sostuvo que “a pesar de todo lo que Estados Unidos ha hecho por nuestros aliados de la OTAN, ellos no han estado ahí para nosotros”, y remarcó que el gobierno busca “opciones creíbles” para que los países miembros cumplan con sus compromisos. Si bien evitó profundizar sobre deliberaciones internas, fuentes citadas por Reuters indicaron que las medidas apuntan a “disminuir la sensación de privilegio entre los europeos”.
Entre las alternativas en análisis figura la posibilidad de reconsiderar el apoyo histórico de Washington a territorios bajo administración europea, incluyendo las Islas Malvinas. El tema se inscribe en un escenario de tensión bilateral entre el presidente Donald Trump y el primer ministro británico Keir Starmer, a quien el mandatario estadounidense cuestionó públicamente por su reticencia a involucrarse en la ofensiva contra Irán.
En una primera instancia, el Reino Unido rechazó autorizar el uso de bases para ataques estadounidenses, aunque posteriormente habilitó operaciones de carácter defensivo. La eventual revisión del respaldo diplomático en el caso Malvinas introduce un elemento de presión adicional en una relación atravesada por diferencias estratégicas y militares.
