El Gobierno nacional presentará este martes en la Cámara de Diputados el proyecto de Presupuesto 2027, una iniciativa que tendrá al equilibrio fiscal como principal condición de la política económica y que, al mismo tiempo, incorporará obras reclamadas por distintas provincias. El proyecto fijará las prioridades de la administración de Javier Milei para el último año de su mandato y será también una pieza central de la negociación política con los gobernadores.

La iniciativa establecerá las principales proyecciones económicas para 2027, entre ellas inflación, actividad económica, recaudación, comercio exterior y gasto público. El oficialismo buscará mantener la premisa del déficit cero y, a la vez, utilizar la discusión presupuestaria para recomponer acuerdos con sectores provinciales cuyos votos serán necesarios en el Congreso.

A diferencia de presentaciones anteriores, Milei no concurrirá al recinto de Diputados para defender personalmente el proyecto. El Presidente reunió este lunes a los legisladores de La Libertad Avanza en la Casa Rosada y concentró su exposición en la evolución de la economía y en la necesidad de sostener el rumbo adoptado por su administración.

Déficit cero y menor presión impositiva

El equilibrio fiscal continuará como uno de los principales ejes del programa económico. La estrategia oficial parte de la premisa de que mantener las cuentas públicas equilibradas resulta necesario para consolidar la desaceleración de la inflación.

El Gobierno también proyecta una mejora de la actividad económica que permita incrementar la recaudación en términos reales. Según los lineamientos anticipados por el Ministerio de Economía, durante el período 2027-2029 los ingresos tributarios tendrían un leve crecimiento real anual, impulsado principalmente por la recuperación de la economía y el aumento de las exportaciones.

En paralelo, el Ejecutivo plantea continuar con la reducción de la presión impositiva y devolver recursos al sector privado. La expectativa oficial es que una mayor actividad económica y un incremento de las exportaciones permitan compensar parte del impacto fiscal que podrían generar futuras modificaciones tributarias.

El escenario proyectado también incluye una reducción de la tasa de desempleo y mejoras en los niveles de pobreza e indigencia. Esas previsiones quedarán sujetas al debate legislativo y serán uno de los puntos que deberá analizar la Comisión de Presupuesto y Hacienda.

Las obras que entrarán en la negociación

Uno de los componentes políticos del Presupuesto será la incorporación de obras de infraestructura solicitadas por los gobernadores. La Casa Rosada mantuvo conversaciones con distintas provincias y analiza incluir proyectos viales, acueductos, plantas potabilizadoras y sistemas de saneamiento.

Entre las jurisdicciones que recibieron señales más concretas aparecen Entre Ríos y Mendoza, aunque también se analizaron pedidos de Catamarca, Tucumán, Chaco, Chubut, Corrientes, Salta y Jujuy.

La inclusión de una obra en el Presupuesto no implica que necesariamente será ejecutada durante 2027 ni que la Nación financiará la totalidad de los trabajos. Los montos y el ritmo de ejecución quedarán definidos en las planillas anexas del proyecto.

El Presupuesto como herramienta política

La discusión presupuestaria será también una prueba para la estrategia política del Gobierno. La Casa Rosada necesita conseguir el acompañamiento de legisladores vinculados con los gobernadores para avanzar con su agenda parlamentaria y evitar nuevas derrotas en el Congreso.

En ese contexto, la incorporación de obras aparece como una herramienta para acercar posiciones con las provincias, aunque el oficialismo mantiene como límite que cualquier acuerdo sea compatible con el equilibrio de las cuentas públicas.

Ese escenario también estuvo presente en la reunión que Milei mantuvo con los legisladores de La Libertad Avanza. Karina Milei pidió evitar enfrentamientos con potenciales aliados y concentrar la confrontación política en el kirchnerismo.

El proyecto que ingresará este martes a Diputados combinará así tres dimensiones: la continuidad del déficit cero, las proyecciones económicas para el último año de gobierno y una negociación política con las provincias. El tratamiento legislativo será el primer gran desafío del oficialismo para convertir esas prioridades en ley.