Luego de implementar un ajuste en el esquema cambiario mediante una desaceleración del ritmo de devaluación del dólar oficial, el equipo económico ahora se concentra en revisar la tasa de interés de referencia. Este análisis, que busca mantener un equilibrio entre expectativas inflacionarias y un rendimiento atractivo en pesos, tiene como telón de fondo la inflación de diciembre (2,7%) y las proyecciones de precios para los próximos meses.
El Gobierno había anticipado desde noviembre, de la mano del presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo, la intención de ralentizar el crawling peg. Sin embargo, no se especificaron otros ajustes asociados, como el esperado recorte en la tasa de política monetaria, una decisión que impactaría directamente en el rendimiento de los plazos fijos y en el esquema de inversiones en moneda local.
El último recorte en la tasa de interés se registró en noviembre, cuando el Banco Central la redujo de 35% a 32% anual. Este nivel, equivalente al 2,6% mensual, se posicionó apenas por debajo de la inflación de diciembre, pero se mantuvo positivo frente a las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) para enero (2,5%) y febrero (2,3%).
Ahora, el mercado espera que el Central ajuste nuevamente la tasa, pero sin afectar significativamente el atractivo del carry trade, que ha sido un motor clave para el ingreso de divisas al sistema.
Según estimaciones de consultoras como 1816 y Portfolio Personal Inversiones, el recorte podría situarse entre 300 y 500 puntos básicos, lo que dejaría la tasa de referencia en un rango de 27% a 29% anual. Esta reducción sería proporcionalmente menor al ajuste en el dólar oficial, que ahora se moverá al 1% mensual. La intención es preservar el equilibrio: mantener incentivos para invertir en pesos sin fomentar excesivamente el carry trade, evitando además un desarme abrupto del esquema vigente.
Por su parte, GMA Capital señaló que un contexto de menor inflación brinda espacio para reducir la tasa de política monetaria. Sin embargo, advirtió que el diferencial entre el ritmo del dólar oficial y la tasa actual (0,7% mensual) podría ampliarse a 1,7%, ajustando la tasa implícita en dólares a niveles similares a los de mediados de 2024. Según la consultora, este movimiento buscaría moderar el impacto en la actividad económica y enviar una señal al mercado sobre la dirección de la política monetaria.
No obstante, algunas voces como LCG, plantean cautela ante la posibilidad de un ajuste. Argumentan que la intervención del Banco Central en los mercados paralelos, como el CCL y el MEP, evidencia tensiones cambiarias que podrían retrasar decisiones sobre las tasas. Además, advierten que el atraso cambiario podría limitar la eficacia del nuevo ritmo del crawling peg como herramienta de estabilización de expectativas.
El próximo jueves, el Directorio del Banco Central definirá si concreta el recorte en la tasa de interés, tras evaluar los resultados de la licitación de deuda en pesos que liderará el Tesoro este miércoles. Este indicador será clave para determinar el mensaje del equipo económico al mercado y coordinar la transición hacia un esquema de nominalidad más baja en el recién iniciado 2025.
