La llegada del nuevo avión presidencial Boeing 757-200 generó cuestionamientos de pilotos por la arriesgada maniobra que hizo al sobrevolar de manera rasante en Aeroparque Jorge Newbery. Entre los críticos, se sumó el cineasta Enrique Piñeyro, que también es aeronavegante, y sostuvo que quienes estaban a cargo de los comandos del ARG-01 pudieron haber provocado una “catástrofe”.

A través de un hilo de Twitter, Piñeyro sostuvo que “las pasadas se hacen y los pilotos las disfrutamos mucho”, sin embargo, consideró que “deben respetarse muchas condiciones para que no se transformen en maniobras muy peligrosas como ésta“.

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Entre esas condiciones, Piñeyro señaló que debe haber una “meteorología óptima” y que los pilotos “deben tener mucha experiencia en el tipo de avión”. En el caso del ARG 01, estaban al mando Juan Pablo Pinto y Leonardo Luis Barone.

Respecto al tiempo, “la meteorología estaba muy complicada. Tormentas, lluvia y aviones desviándose para evitar zonas de turbulencia“. Y sobre la experiencia de la tripulación, tampoco era el caso. “Era el primer vuelo que hacían en ese avión. De hecho se les concede a los capitanes en su vuelo de despedida antes de jubilarse”, objetó.

De hecho, el piloto argentino -que realizó operativos humanitarios a Ucrania por la guerra en ese país, trasladando alimentos y medicamentos en su propio avión-, aseguró que este tipo de vuelos se realizan con ensayos previos en el simulador. Pero además explicó que una maniobra semejante “puede hacer sonar alarmas y confundir a la computadora” como ocurrió con el accidente de Air France en Habsheim.

También remarcó otro error de los pilotos del ARG 01. “Para salir de la pasada se gana altura y luego se procede al viraje. Estos pilotos hicieron todo lo contrario“, indicó y luego aclaró el mortal riesgo: “Viraron primero y luego ascendieron. El riesgo es tocar el piso u obstáculos porque son aviones con mucha envergadura de ala. El 757 tiene 38 metros entre punteras de ala“.

Hay que recordar que Piñeyro no sólo pilota actualmente, sino también dirigió dos documentales sobre el tema: Whisky Romeo Zulu y Fuerza Aérea Sociedad Anónima. La primera narra la tragedia del vuelo 3142 de LAPA, ocurrido el 31 de agosto de 1999, y en el que murieron 65 personas.

Además señaló que los pilotos del avión traido de Miami le avisaron a último minuto a la torre de control de Aeroparque que iban a realizar esa pasada. Esto complicó, a su vez, el tráfico aéreo porque “estaban aterrizando cuatro aviones en sentido contrario con mala meteorología”. Incluso deberían haberle cedido el turno de aterrizaje a otro vuelo de Aerolíneas Argentinas que había reportado turbulencia.

Eran insistentes con pedidos absurdos. No les importó en lo más mínimo las demoras que le generaron a otros aviones“, cuestionó Piñeyro.

Según detalló el ex comandante de LAPA, también desoyeron las indicaciones de los operadores de la torre de control. “Y aquí lo mas grave, descendieron debajo de la altura que les había asignado la controladora luego de solicitarle descenso 2 veces seguidas de manera muy insistente. Ignoraron por completo la restricción que -criteriosamente- le impuso la controladora para proteger a los aviones que estaban operando en San Fernando”.

Mientras la ANAC ya adelantó que abrió un expediente para analizar la labor de los pilotos que volaron el avión que reemplazará al Tango 01, Piñeyro sintetizó que “estuvieron a punto de provocar una catástrofe por partida doble“.

Y luego argumentó: “Al descender a 2300 pies, podrían haber colisionado con cualquier tráfico que estuviera operando en San Fernando. El 757 es uno de los aviones que más estela turbulenta deja detrás de sí y los aviones más pequeños que operan en San Fernando son particularmente vulnerables a ella. Ha habido accidentes por esta causa“.

Este es el hilo de Twitter publicado por Piñeyro.