La Secretaría de Trabajo dispuso una conciliación obligatoria por 15 días para los empleados de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA). La medida prohíbe a los trabajadores llevar a cabo nuevas acciones durante ese plazo. La decisión se tomó luego del salvaje paro llevado adelante por Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) y la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA) el pasado viernes, en medio de un conflicto salarial con Aerolíneas Argentinas.
El sindicato, que tenía planeada una asamblea el lunes entre las 11 y las 13 horas, deberá ahora entablar un proceso de negociación con el Gobierno para alcanzar un acuerdo y evitar más días de protesta.
En una conferencia de prensa, el vocero Manuel Adorni anunció que los empleados que participen en futuros paros enfrentarán “descuentos significativos” en sus salarios, con sanciones que podrían oscilar entre $50.000 y $150.000, dependiendo del grado de participación.
Además, el Ministerio de Capital Humano, liderado por Sandra Pettovello, declaró como esencial la actividad aeronáutica civil, tanto en el ámbito público como privado, con el objetivo de mitigar el impacto de estas medidas de fuerza.
El paro del viernes afectó a más de 15.000 pasajeros y ocasionó la cancelación de alrededor de 150 vuelos. Los únicos servicios de Aerolíneas Argentinas que no fueron suspendidos fueron los con destino a Madrid y Miami, aunque presentaron demoras.
Durante agosto, los gremios también llevaron a cabo asambleas en aeropuertos clave del país, como Aeroparque, Ezeiza, Córdoba y Mendoza, provocando retrasos y cancelaciones. A pesar de los esfuerzos de Aerolíneas Argentinas para minimizar el impacto, los sindicatos intensificaron sus reclamos al no recibir una oferta que consideraran adecuada.
Según la aerolínea de bandera, la empresa ha propuesto un aumento salarial del 11%, mientras que los gremios exigen entre un 25% y un 70%. “Están haciendo pedidos desproporcionados”, afirmó Fabián Lombardo, presidente de la compañía, quien explicó que las mejoras salariales dependen de las “posibilidades de crecimiento de la empresa y la situación económica”.
Lombardo también criticó la medida de fuerza: “No tiene ninguna lógica. Nunca se cerraron las conversaciones. Esto perjudica a la compañía y a su relación con los pasajeros. No es el camino adecuado, y Pablo Biró debe entender que la situación ha cambiado y que la empresa necesita continuar con su desarrollo”.
Además de APLA y AAA, otros sindicatos, como la Unión del Personal Superior y Profesional de Empresas Aerocomerciales (UPSA), también participan en las negociaciones. Los trabajadores demandan un ajuste salarial acorde con la inflación, que, según los gremios, ha erosionado los sueldos en un 72% desde noviembre pasado.
Juan Pablo Brey, secretario general de Aeronavegantes, afirmó que tras semanas de negociaciones infructuosas, no tuvieron más opción que avanzar con las medidas de fuerza ante las ofertas salariales insuficientes de Aerolíneas.
“No tenemos otra alternativa que continuar con estas acciones hasta que se nos presente una oferta adecuada y acorde a la inflación”, señaló Brey, subrayando que los trabajadores habían intentado evitar el conflicto en las semanas previas.
