El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, desistió de participar de la cumbre de la CELAC en medio de la controversia que se había generado por su presencia en Argentina entre el Gobierno, que la justificaba, y la oposición. En su lugar, este lunes por la tarde arribó el canciller Yvan Gil.

A través de un comunicado, el gobierno chavista señaló que el mandatario no asistirá al encuentro de presidentes debido a “un plan de la derecha neofascista” contra su persona.

El comunicado señaló: “En las últimas horas, hemos sido informados, de manera irrebatible, de un plan elaborado en el seno de la derecha neofascista, cuyo objetivo es llevar a cabo una serie de agresiones en contra de nuestra delegación encabezada por el Presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, para lo que pretenden montar un `show´ deplorable, a fin de perturbar los efectos positivos de tan importante cita regional, y así contribuir a la campaña de descrédito —ya fracasada— que se ha emprendido contra nuestro país desde el Imperio Norteamericano”.

Por su parte, el canciller Gil llegó acompañado por tres diplomáticos.

El gobierno chavista también sostuvo en el comunicado que “ante este escenario de planes extravagantes diseñados por extremistas de la derecha alienados a intereses externos a nuestra región; y con el fin de aportar al buen desarrollo y culminación exitosa de la Cumbre en cuestión, hemos tomado la decisión responsable, de enviar al Canciller de nuestro país, como jefe de delegación, con las instrucciones de llevar la voz del Pueblo de Venezuela ante la máxima instancia de la CELAC, así como realizar las interacciones necesarias que se desarrollarán entre las 33 delegaciones presentes en esta cita, en todos sus niveles”.

En el escrito, también agradecieron a Fernández -quien había justificado la participación del mandatario- por la invitación.

Las dudas sobre la presencia del dictador venezolano comenzaron a instalarse este lunes por la mañana luego de que cancelara su reunión con su par de Brasil, Lula da Silva.

La posible presencia del mandatario venezolano -nunca confirmada oficialmente- generó controversia y un amplio rechazo en Argentina, debido a las denuncias por violaciones a los derechos humanos en Venezuela.