El Gobierno nacional anunció este lunes un paquete de medidas para cuidar los ingresos de los sectores de menores recursos, en circunstancias excepcionales de aceleración del proceso inflacionario.

“Estas medidas buscan preservar el poder adquisitivo de los ingresos y garantizar un rumbo de equidad económica y social”, aseguró el ministro de Economía, Martín Guzmán, en un acto celebrado en el Salón Blanco de la Casa Rosada, encabezado por el presidente Alberto Fernández.

En tal sentido, el Ejecutivo pagará dos bonos de $9.000 a trabajadores informales, de casas de familia (indistintamente si están o no registradas) y monotributistas, a cobrarse en mayo y junio.

Según explicó el ministro, el refuerzo de ingresos para los trabajadores de entre 18 y 65 años será para “aquellos que requieren de la protección del Estado”, por lo que “habrá criterios en términos del patrimonio que terminará de definir el conjunto de la población que se benefició de este tipo de ingresos”.

En tanto, a jubilados y pensionados que cobren hasta el equivalente a dos haberes mínimos ($65.260) se les otorgará en mayo un bono de $12.000 en un solo pago.

Ese beneficio se sumará al bono de $6.000 que se está pagando a los que perciben hasta un haber mínimo ($32.630).

Este paquete de “refuerzo de ingresos”, que llegará al menos a 13 millones de personas, tendrá un costo fiscal estimado en $230.000 millones. Para cubrir este gasto adicional, el gobierno impulsará un impuesto a la “renta inesperada” que abarcará a las empresas con una ganancia superior a $1.000 millones.

Según Guzmán, se tratará de “un mecanismo para poder capturar parte de la renta inesperada producto no de inversiones, sino del shock que implica la guerra en Ucrania”. Sin embargo, este nuevo tributo debe pasar por el Congreso, por lo que no está claro si se aprobará ni cuando ingresarán esos fondos en caso de que el oficialismo reúna los votos necesarios en ambas cámaras.