Javier Milei está terminando de delinear su primer discurso como presidente el 10 de diciembre. Su objetivo es remarcar la idea que ha venido desarrollando desde el día en que ganó el balotaje: Argentina están inmersa en una crisis profunda y se necesitan medidas urgentes y extremas para no terminar con una hiperinflación
En una reunión con su círculo más cercano, el mandatario electo manifestó que buscará hacer hincapié en los problemas que trajeron aparejados tantos años de populismo y, de ese modo, cuestionar fuertemente, de una vez y para siempre, al kirchnerismo. Y der vuelta la página.
Milei está convencido en que habrá aceptación social para hacer cambios profundos. De hecho, sigue sosteniendo su teoría en que fue el primer candidato a presidente que dijo sin maquillaje lo que tenía pensado hacer si llegaba al Sillón de Rivadavia. Y ganó.
Según publica diario La Nación, desde que fue elegido presidente, Milei cambió en la rutina; se levanta a las siete de la mañana y está activo hasta las once de la noche. Bajó ocho kilos y cambió su rutina de sueño y alimentación.
La expectativa está puesta en la reacción de los mercados. Entienden que si las señales son positivas, será posible bajar la inflación más rápido y recuperar el ritmo de producción a partir del crecimiento de los títulos argentinos.
La mesa chica económica y financiera entiende que la idea de darle libertad a los mercados favorecerá las inversiones extranjeras y pondrá en caja a los empresarios locales, que perderán los privilegios con que contaron hasta el momento con una economía totalmente cerrada.
Uno de los objetivos será reducir la presión fiscal. Y, ahí sí, generar clima de negocios. Apostar a la producción y a la generación de puestos de trabajo.
Del mismo modo, se fomentará la competencia entre el sector privado. Los lineamientos generales los dio hace unos días Diana Mondino, la futura canciller: se terminó la idea del negocio fácil con la billetera del Estado. Es momento de que los empresarios salgan a competir de verdad y que asuman riesgos.
En ese sentido, una de las piezas clave será Patricia Bullrich para asegurar la paz social en la calles y establecer nuevas reglas de juego para aquellos que pretendan seguir usando la extorsión como arma de negociación.
