La Unión Industrial Argentina (UIA) celebró el Día de la Industria en la planta farmacéutica de Laboratorio Elea, en Los Polvorines, en un clima atravesado por el diagnóstico crítico sobre la recesión y la tensión con el Gobierno nacional. Ante un auditorio de unos 200 empresarios donde no hubo funcionarios de primera línea -el representante oficial de mayor rango fue el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne-, el presidente de la central fabril, Martín Rappallini, centró su discurso en la necesidad urgente de construir “un puente” entre la economía del pasado y un esquema competitivo.
La antesala del encuentro estuvo marcada por la dureza de Guillermo Moretti, uno de los vicepresidentes de la entidad, quien cuestionó abiertamente la gestión del ministro de Economía, Luis Caputo. “Esta gente no conoce el país ni sabe lo que es una industria. Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”, disparó el dirigente santafesino, quien advirtió que las políticas oficiales conducen a un proceso de “desindustrialización” que deja fuera del sistema a millones de argentinos.
Ya en el escenario, Rappallini mantuvo la firmeza del reclamo institucional, enfocando sus críticas en la mirada exclusivamente macroeconómica del Poder Ejecutivo. “La estabilización es fundamental, pero la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación. Tenemos que mirar la actividad”, afirmó el titular de la UIA. Y agregó: “La microeconomía también construye la macroeconomía. Cuando cae la actividad, se pierde empleo, se debilita el consumo y se destruye tejido empresario”.
El esfuerzo industrial en la desinflación
Rappallini repasó las cifras que reflejan la contracción del sector: la producción se ubica un 10% por debajo de los niveles de 2022 -con rubros que registran caídas de entre el 25% y el 30%- y desde agosto de 2023 se perdieron 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados en la industria.
En ese marco, el dirigente reclamó que el Gobierno reconozca el esfuerzo que realiza la producción manufacturera para contener los precios. Explicó que en los últimos dos años, mientras los servicios aumentaron alrededor del 400% y el nivel general de precios subió cerca del 190%, los valores industriales crecieron solo un 140%. “La industria le está poniendo el hombro a la estabilización y fue uno de los principales pilares de este proceso de desinflación”, remarcó.
Los siete puntos del “puente” industrial
Para atravesar la transición sin destruir la capacidad productiva, la UIA presentó una propuesta vertebrada en siete ejes estratégicos:
- Actividad y crédito. Reconstrucción urgente del financiamiento para capital de trabajo, inversión, vivienda y consumo, sin comprometer el orden fiscal.
- Costo argentino y competitividad. Puesta en marcha de un Pacto Fiscal Industrial Federal para reducir gradualmente la presión impositiva (Ingresos Brutos, Sellos, tasas municipales e impuesto al cheque). Rappallini recordó que la Argentina lidera los rankings globales de presión fiscal sobre el sector formal, con una carga del 56%.
- Competencia desleal. Controles rigurosos frente al contrabando, la subfacturación y la informalidad. Se denunció que en ciertos sectores los productos ingresados por circuitos irregulares representan entre el 30% y el 50% del mercado.
- Energía accesible. Aprovechamiento de Vaca Muerta como plataforma exportadora de valor agregado y esquemas de acompañamiento financiero para pymes que sufrieron aumentos de gas y electricidad de entre tres y cinco veces.
- Morosidad y liquidez. Reprogramación de deudas bancarias y fiscales, suspensión extraordinaria de embargos y devolución acelerada de saldos a favor acumulados por las empresas.
- Infraestructura. Aceleración de inversiones públicas y privadas en rutas, ferrocarriles, puertos y redes eléctricas para bajar los costos logísticos.
- Modernización laboral. Actualización de los convenios colectivos de trabajo y reducción drástica de la litigiosidad para incentivar la creación de empleo.
Respeto y convivencia democrática
En el tramo final de su discurso, el titular de la UIA dejó un mensaje dirigido a la dinámica del debate político y a las descalificaciones habituales hacia el empresariado. “Debemos dejar atrás las agresiones hacia quienes producen. Podemos tener diferencias, pero el respeto tiene que ser parte fundamental de nuestra convivencia democrática”, enfatizó.
Rappallini concluyó recordando que la industria representa cerca del 18% del PBI, el 20% del empleo y el 30% de la recaudación nacional. “Un país que pierde su capacidad de transformar, también pierde su capacidad de generar riqueza. La discusión industrial no es una discusión sectorial; lo que estamos discutiendo es qué país construimos para los próximos 30 años”, cerró.
