El hombre condenado.

Carlos Marcelo Gazal Villegas tiene 51 años y terminó con una nueva condena en la Justicia. El juez federal de Revisión Manuel Alberto Pizarro homologó el acuerdo alcanzado entre la fiscal Patricia Santoni y la defensa y le impuso tres años de prisión de cumplimiento efectivo, además de declararlo otra vez reincidente. La sentencia cerró una investigación que comenzó con la denuncia de una persona que había entregado dos iPhones a cambio de dólares que resultaron ser falsos.

La maniobra comenzó el 7 de abril del año pasado. Gazal se contactó por WhatsApp con un hombre, quien ofrecía teléfonos celulares a través de las redes sociales. Utilizó el nombre de “Diego” y acordó comprarle un iPhone 11 y un iPhone 12 por 650 dólares.

El encuentro se produjo cerca de las 20 en el complejo Terra Malva, en Luján. El vendedor entregó los dos teléfonos y recibió los 650 dólares. El engaño quedó al descubierto cuando revisó los billetes y comprobó que eran apócrifos. Al día siguiente presentó la denuncia ante la Unidad Fiscal de Delitos Económicos y Delitos Informáticos, de la Justicia provincial.

La denuncia permitió identificar el número de WhatsApp utilizado para concretar la operación. Pero la pesquisa tuvo un giro apenas tres días después. El 10 de abril, otra persona se comunicó con otro hombre para comprarle un teléfono. El contacto se presentó nuevamente como “Diego López”.

Esta persona era amigo del primer vendedor y ya había sido advertido sobre la estafa. Por eso, en lugar de concretar la venta por su cuenta, recurrió a la Policía provincial.

Los efectivos de la División Delitos Económicos de Investigaciones acordaron con él continuar la negociación y organizaron un encuentro en el McDonald’s de la Terminal de Guaymallén.

Gazal llegó al lugar cerca de las 16. Revisó el celular que pretendía comprar y colocó el dinero sobre la mesa. En ese momento los policías intervinieron y lo detuvieron.

La requisa permitió secuestrar 12 billetes falsos por un total de 1.100 dólares. Algunos tenían, incluso, números de serie idénticos. También encontraron un lápiz tipo fibra “Tratto cd mark” (marcador) y un teléfono celular LG.

Los peritajes realizados por Documentología de la Policía Científica determinaron que tanto los 650 dólares utilizados en la primera estafa como los 1.100 dólares secuestrados durante el operativo carecían de las medidas de seguridad de la moneda estadounidense.

Esa evidencia fue determinante para que la causa dejara el ámbito provincial y pasara a la Justicia federal, debido a que la maniobra involucraba moneda extranjera falsa.

Pero el nombre de Gazal ya aparecía ligado a otra historia de fraudes y, especialmente, a el reconocido estafador serial Rodrigo Emanuel Raía. Ambos habían quedado vinculados a una investigación por la venta fraudulenta de un Toyota Corolla que pertenecía a una empresa de alquiler.

Según esa causa, el vehículo había sido publicado en Marketplace y terminó en manos de un funcionario del Banco Central, quien entregó como parte de pago una Ducati 950 Multistrada valuada en unos 15.000 dólares. La investigación, publicada también por El Sol, sostiene que Gazal intervino en la negociación mientras Raía se mantenía detrás de la operación.

La relación entre ambos no era nueva. Justamente, los investigadores sospecharon entonces que Raía lo esperaba cerca del lugar para comprar los teléfonos con moneda trucha en un Renault Logan. Esa coincidencia alimentó la hipótesis de los pesquisas sobre una sociedad entre ambos para concretar distintas maniobras fraudulentas.

Antes de esta sentencia federal, Gazal había recibido tres penas de prisión efectiva. El 7 de octubre del 2021 fue condenado a 15 días; el 24 de abril del 2024 recibió siete meses; y el 21 de abril de este año fue condenado a un año y ocho meses por una estafa genérica. En dos de las sentencias fue declarado reincidente.

Hubo incluso un intento de cerrar el primer episodio mediante una reparación económica. Gazal se había comprometido a pagar 715 dólares al vendedor de los teléfonos, pero solamente depositó 100 dólares. El incumplimiento hizo que la causa retomara su curso hasta desembocar en el acuerdo pleno que finalmente fue homologado por el juez Pizarro.