La pareja de cordobeses que sufrió un violento robo piraña a la salida del mall de Viña del Mar, se fueron espantados de Chile luego de otro intento de asalto en la ciudad costera del Pacífico. En este caso, quisieron robarles la camioneta a partir de un ardid.
El hecho ocurrió 9 días después del atraco en la puerta del Marina Arauco del que fueron víctimas el periodista Ariel Mansilla y su pareja, atacados por un grupo de jóvenes que les golpearon violentamente sin que nadie se atreviera a ayudarlos.
De aquel incidente, decidieron pasar unos días en la capital trasandina.
“Salimos del hotel Sheraton rumbo a Santiago. Hicimos 50 metros y en un semáforo nos detenemos“, relató Mansilla. En esa instancia, ven un movimiento raro. “Vemos que nos rodea gente”, contó al canal cordobés ElDoce.tv.
Siguen viaje, pero a poco andar se dan cuenta de que tenían la cubierta derecha trasera del vehículo en llanta.
“Se me vino el mundo abajo, porque me acordé de lo que me había dicho el gerente del hotel sobre los robos de autos“, agregó.
El conductor argentino busca detenerse para cambiar el neumático, pero en ese momento aparece un hombre.
“Me dice: `Yo le ayudo, yo le ayudo´. Y me acordé de lo que me habían contado, que te hacen eso para robarte”, explicó. Sólo les quedaba una vía ante esa tentativa.
Y siguió relatando en esos segundos que eran desesperantes: “Entonces le digo a mi esposa: hagamos escape. Porque ya estábamos preparados para una cosa así. Así que doblamos en U, mientras los que estaban ahí nos puteaban, y nos metimos en una estación de servicio que había ahí nomás“.
El individuo que los abordó para, supuestamente, auxiliarlos los siguió, todavía insistiendo en interceder. Pero ya en la estación de servicio al menos recibió el apoyo de los empleados. “Los chicos que estaban ahí me dicen: ‘Lo van a robar, lo van a robar’. Se vinieron tres o cuatro alrededor de la camioneta nuestra”, contó.
Los empleados de la estación llamaron a los carabineros, mientras el hombre “seguía ahí, hablando por teléfono y nos señalaba. Yo lo miraba para ver si tenía un arma”.
Afortunadamente, llegó la policía chilena y el supuesto grupo de delincuentes se retiró.
“Yo estaba ahí, cambiando la rueda, y le digo a mi esposa: `Nos vamos. ¿Adónde? A Córdoba ´”, aseguró Mansilla, ya hartos de las dos secuencias de inseguridad que habían tenido que padecer en una ciudad turística como Viña del Mar.
Con la decisión inmediata de volver a Argentina, les pidió a los Carabineros que los custodiaran al menos hasta la salida de la ciudad. “Mi esposa sacó la chapa patente de la camioneta para que no nos identifiquen, nos escoltó la policía unos 10 kilómetros, y ya nos fuimos para el paso fronterizo”, finalizó.
Luego, se daría cuenta de que habían utilizado un caño muy corto para dañar la cubierta.
