Tras las críticas que realizo el senador Oscar Parrilli que dijo que a Lázaro Báex lo condenaron “por ser morocho”, el fiscal federal que investigó el caso, Guillermo Marijuan, salió a responderle. Irónico, señaló: “Y yo soy bajito”.
También se expresó sobre el destino de los bienes del empresario que la Justicia acreditó que fueron producto de un ilícito.
“Hay una ley que establece esto; vuelven al Estado nacional y se distribuyen de la manera que la entienda la autoridad de turno”, afirmó el fiscal.
El miércoles el Tribunal Oral Federal 4 condenó a Báez a 12 años de cárcel por la maniobra de lavado de dinero de casi 55 millones de dólares que se conoce como “la ruta del dinero K”. Desde el punto de vista patrimonial, el tribunal ordenó el decomiso de 54.872.866,69 dólares por la maniobra de lavado general y 5.000.000 dólares por la compra del campo “El Carrizalejo”, en la provincia de Mendoza (conocido como el hecho B).
En relación al proceso Marijuan indicó que con su equipo realizaron un trabajo que llevó varios años, con muchas dificultades, porque este tipo de delito –el lavado de dinero– es muy complejo para acreditarlo”.
“Hubo muchas dificultades en el proceso, no sólo en la disputa judicial con las partes, sino también de otro tipo. Cuando empezó la causa yo estaba de vacaciones y se trató de hacer un requerimiento de instrucción que no incluyera a los imputados en la mención que debía ser, por lo que tuve que corregir todo eso. Después fueron apareciendo muchas pruebas a propósito de la investigación y otras que aportó el periodismo de investigación”, afirmó.
Marijuan pidió esperar los fundamentos del fallo, pero resaltó que “el tribunal impone, además de una pena, una multa y tal vez tenga que dirigirse para ejecutarse sobre esos activos que se pudimos hacer embargar y confiscar. Ese patrimonio tiene una valuación del organismo respectivo del Poder Ejecutivo que en su momento se estimó en 200 millones de dólares”.
