Mauro Morales, el hombre acusado por el homicidio.

La fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos imputó este miércoles a Marcos Antonio Morales, de 30 años, por el homicidio de Nicolás Agustín Basualdo, ocurrido el lunes al mediodía frente a una casa de calle San Lorenzo al 2356, en la zona de Colonia Segovia, Guaymallén. La acusación se definió por homicidio agravado por el uso de arma de fuego en exceso de legítima defensa, figura que remite a la pena prevista para el homicidio culposo, y tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil.

La acusación se produjo después de que los pesquisas reconstruyeran parte de la secuencia que derivó en el disparo mortal. La principal hipótesis de la fiscalía sostiene que Basualdo llegó hasta el domicilio junto con otras siete personas, entre familiares, amigos y conocidos, con la intención de reclamar por elementos que supuestamente habían sido robados el domingo de una vivienda de El Bermejo. Una de las personas “llevaba un bebé en brazos”, detalló una fuente de la pesquisa.

El grupo se movilizó en tres vehículos y se dirigió hasta San Lorenzo al 2356 porque una de las mujeres que integraba el grupo, identificada como Tamara, había señalado ese domicilio como el lugar donde podían encontrarse los presuntos autores.

Según la reconstrucción realizada hasta el momento, Tamara había recibido información de una vecina que le manifestó que, a partir de lo observado en cámaras de seguridad, algunas personas habían intentado ingresar a su propiedad.

Sin embargo, posteriormente esa mujer se desdijo y nunca pudo confirmarse que Morales, sus familiares o sus allegados fueran los autores del robo.

De hecho, uno de los elementos que complicó esa hipótesis inicial fue que durante las medidas realizadas en la propiedad de calle San Lorenzo no fueron encontrados objetos que supuestamente habían sido sustraídos.

Cuando el grupo llegó al domicilio, se encontró con cinco personas: tres hombres y dos mujeres. Entre ellos estaba Morales. El reclamo por los elementos supuestamente robados derivó rápidamente en una pelea.

Hubo golpes y agresiones físicas entre quienes habían llegado y los moradores de la casa. Tres de las personas que se encontraban dentro del domicilio terminaron con lesiones, de acuerdo con las actuaciones incorporadas al expediente.

En medio del enfrentamiento, Morales tomó un arma y efectuó un disparo que impactó en el tórax de Basualdo.

El joven fue trasladado inicialmente en un vehículo particular hacia el Hospital de Puente de Hierro, pero durante el trayecto la movilidad fue interceptada en la zona de Grenon y Tabanera. Hasta ese lugar llegó una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado y los profesionales constataron que el joven había muerto.

Desde los primeros momentos posteriores al hecho, Morales reconoció haber efectuado el disparo. Su explicación fue que utilizó el arma para defenderse de las agresiones que se estaban produciendo y que, además, actuó para proteger a las personas que se encontraban con él dentro de la casa.

Esa versión fue incorporada a la instrucción y fue confrontada con el resto de las pruebas reunidas por la fiscalía.

La calificación escogida por Ríos refleja precisamente esa discusión. La fiscalía no descartó que Morales haya actuado en un contexto de defensa, pero entiende que, en caso de haber existido una situación de legítima defensa, habría excedido los límites de esa acción.

Por eso la imputación quedó encuadrada como homicidio agravado por el uso de arma de fuego en exceso de legítima defensa, además de la acusación independiente por la tenencia ilegal del arma.

La investigación también avanzó sobre el rifle utilizado. En la casa fue secuestrada un arma de fuego tipo rifle calibre 22 largo, con cachas de madera, de fabricación artesanal, marca Mateli, modelo M21 y con el número de serie limado.

El arma quedó a disposición de los peritos para determinar sus características y establecer, mediante los estudios correspondientes, si fue la utilizada para matar a Basualdo. También se analiza su procedencia y si Morales ya había estado involucrado en una causa anterior por tenencia de armas.

Otro elemento que fue incorporado a la pesquisa fue el guantelete realizado a Morales. Esa medida apunta a determinar si presentaba restos compatibles con la utilización de un arma de fuego y constituye una de las pruebas destinadas a reconstruir las circunstancias exactas en las que se produjo el disparo.

Morales permanecía detenido este miércoles, aunque su situación podía modificarse en las próximas horas. La fiscalía analizaba la posibilidad de fijarle una fianza y permitir que recuperara la libertad mientras avanza la investigación.

La medida no implicaría el cierre del expediente ni modificaría la imputación: el proceso continuará con la incorporación de peritajes, testimonios y otras pruebas destinadas a determinar las responsabilidades penales por el homicidio.