Este domingo por la tarde, el vuelo AR 1883 de Aerolíneas Argentinas que había partido desde Ushuaia rumbo a la Ciudad de Buenos Aires regresó de urgencia a la capital de Tierra del Fuego por una amenaza de bomba.

Según trascendió, un pasajero vio a otro que estaba mirando en su celular algo supuestamente relacionado al armado de una bomba, se asustó y le avisó a una azafata, que dio el correspondiente alerta al comandante, que resolvió retornar a la escala, siguiendo el protocolo previsto para estos casos.

Luego de que las autoridades verificaran que no había una bomba y que la presunta amenaza era falsa, la compañía aeronáutica habilitó que se retomara la operación y el vuelo partió hacia el Aeroparque Metropolitano con varias horas de demora.

El acusado resultó ser el legislador libertario Agustín Coto, quien a través de sus redes contó cómo fue la experiencia “surrealista”.

“Un brasilero colifa y fisura me acusó de hombre bomba en un avión. No fue un gran domingo”, escribió Coto.

Este fue su divertido relato de la situación.

Hoy me pasó algo surrealista. Vuelo de aerolíneas Ushuaia-Buenos Aires, Asiento 24 C. Avión lleno.

Despegamos y el sujeto que estaba sentado al lado mío, en pleno despegue, se levanta y se va corriendo para atrás. Vuelve, se sienta de nuevo, vuelve a pararse y a irse al fondo del avión. Jamás había visto algo así.

Pasan unos minutos y nos anuncia el comandante que debíamos volver al aeropuerto de Ushuaia, sin aclarar el motivo (luego todo tendría sentido).

Volvemos, aterrizaje y a esperar en la pista. El tipo raro seguía atrás, con las azafatas.

Mirando el teléfono me entero de que el avión había vuelto por una amenaza de bomba. Entre asustado y nervioso, esperé un rato más, charlando con los otros pasajeros (me da cagazo despegar, así que estaba recuperándome de los minutos de sufrir el despegue).

Llega la Policía de Seguridad Aeroportuaria a los minutos y se llevan a un tipo que resulté ser yo.

Operativo, protocolos de seguridad activados, perro detector de explosivos, etcétera. Todo bien. Falsa alarma.

Me retienen, pregunto por qué y me dicen que mí vecino de asiento me acusó de llevar una bomba Surrealista.

Declaraciones, espera, nervios, risas. El vuelo finalmente sale, al turista brasilero inventor de situaciones bombísticas (y bombásticas) no lo dejaron subir al avión y despegamos sin inconvenientes alrededor de las 20.

Ah. Salí en todos los medios, me dicen.

Moraleja: hay que evitar viajar en aviones sentado al lado de colifas.

La falsa amenaza

Según contó Coto, luego de que el vuelo AR 1885 realizara las tradicionales maniobras de despegue, la persona que se sentaba a su lado, un pasajero oriundo de Brasil, corrió hacia el fondo del avión para hablar con las azafatas. Minutos más tarde, el capitán anunció que había un inconveniente y debían regresar a la ciudad más austral del país.

De inmediato se activó el protocolo de seguridad, la aeronave aterrizó y fue ubicada en un extremo de la pista a los fines de conformar un perímetro seguro para efectuar la revisión, tanto del avión como de los equipajes.

El pasaje fue descendido en primera instancia en la misma pista y luego trasladado hacia el edificio de la estación aérea, mientras intervenía el escuadrón antibomba de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y la brigada de canes que se encargo de la requisa en las valijas y equipajes de mano.

Una vez completada la revisión y habiendo comprobado que se trataba de una falsa alarma, los pasajeros fueron nuevamente embarcados y el avió emprendió viaje a Buenos Aires.

La explicación de LLA

Un comunicado oficial desde el bloque La Libertad Avanza explicó la situación increíble en que se vio envuelto este domingo el legislador Agustín Coto mientras se encontraba viajando a Buenos Aires “en clase turista, como lo hace de manera habitual, para realizar el seguimiento de las cuestiones inherentes a la provincia con la Casa Rosada”.

“Los hechos del malentendido sucedieron de la siguiente manera: un pasajero que se encontraba sentado al lado del parlamentario, se levantó de manera repentina, fue a la parte posterior de la aeronave y, con el poco español que el turista hablaba, se dirigió al personal de Aerolíneas Argentinas, los cuales interpretaron ‘hombre-bomba’, y señaló a la persona que estaba sentada a su lado, que resultó ser Agustín Coto. Con lo cual, rápidamente, se lo puso en conocimiento al comandante del avión haciéndole saber que ‘había un hombre-bomba’. Eso activó los protocolos de seguridad correspondientes que, en principio, ordena que el avión tenga que regresar al aeropuerto de origen. Una vez que la nave aterrizó, se continuó con los procedimientos de seguridad, se hizo un chequeo y se constató que no había explosivos, se dio intervención al Juzgado Federal, se tomaron las declaraciones correspondientes y, el mismo, terminada la inspección, dispone que se libere la aeronave”, destaca la nota.

“Cabe aclarar que el parlamentario Coto, en todo momento, prestó colaboración con las autoridades, con el fin de esclarecer rápidamente el malentendido”, agrega el texto de LLA.

“Y una vez descartada la amenaza, los pasajeros, incluido el Legislador Agustín Coto, emprendieron el viaje a Buenos Aires, salvo el extranjero denunciante, que quedó demorado prestando declaración y haciendo las averiguaciones de antecedentes pertinentes, para esclarecer los motivos que lo llevaron a hacer la denuncia en pleno vuelo”, aclara el comunicado.