La joven empleada de la Terminal de ómnibus de Santa Clara aseguró que no sintió como “sinceras” las disculpas del dirigente de DDHH, José Ernesto Schulman, quien la agredió cuando lo estaba atendiendo.
Candela Valdez, de 21 años, relató que Schulman no se quería bajar del micro cuando llegó la Policía e incluso negó haberla atacado hasta que todo se confirmó con las imágenes de las cámaras de seguridad.
“Ahora tienen que quedarse conmigo los chicos que llevan las valijas o mi familia haciéndome compañía porque tengo miedo de quedarme sola”, explicó y destacó que “si no había cámaras, iba presa yo”.
El video dura 45 segundos y permitió comprobar el ataque que se realizó el jueves 10 a las 18.38. En esas imágenes, Schulman discute con la empleada de la empresa Ruta Atlántica y en un momento la increpa: “¿De qué te reís, pelotuda”. Acto seguido, le da un cachetazo.
Valdez señaló que posteriormente a la agresión, “en el único momento en que -Schulman- vino a pedirme disculpas fue cuando el oficial le dijo que iban a mirar las cámaras”. Y detalló la reacción del dirigente: “Ahí abrió grande los ojos. Yo no las sentí sinceras, fueron más por obligación. Cuando vio que había cámaras, no le quedó otra que pedir perdón porque se vio atrapado”, explicó la empleada.
Todo empezó por la demora de un colectivo. Valdez contó que a los cuatro pasajeros que esperaban los reunió para explicarles la situación. Pero en ese momento, Schulman la tildó de “mentirosa”.
Pero luego la situación siguió, con el hombre airado, aún cuando el colectivo estaba en la dársena. “Justo llega el micro y le digo, ahí acaba de entrar el micro, ya llegó. Me vuelve a repetir que lo comunique con la empresa, y me dice: ‘Dame tus datos, dame tus datos que te voy a denunciar. Me tuviste cuatro horas esperando acá’. Cuando fueron dos en realidad”.
Y en ese momento se produjo la amenaza hacia la trabajadora: “¿Saben lo que yo puedo hacer? Las voy a meter en cana”, aseguró Valdez que dijo Schulman.
Tras el cachetazo, el presidente de la Liga de DDHH se subió al colectivo, pero también llegó la policía y lo obligóa bajarlo para que vieran juntos lo que habían grabado las cámaras.
“Pretendía irse y no se quería bajar. Entonces, llegó la Policía, y le dijo: ‘Si usted no hizo nada, vamos a ver a las cámaras’. Y ahí abrió los ojos grandotes. En todo momento negó haberme golpeado, que yo era la mentirosa”, indicó la joven.
La carta de Schulman con lenguaje inclusivo
Luego de que las imágenes se viralizaran, José Schulman publicó un mensaje en las redes sociales donde pide disculpas.
“A mis compañeres”, titula su carta.
“Pido públicamente disculpas por haber llevado adelante una conducta reprochable, en una terminal de ómnibus. Soy consciente de que mi comportamiento con una trabajadora fue inaceptable y nada lo justifica.
Como muches saben, soy discapacitado motriz y pasaron muchas horas de espera de un micro para regresar, que me produjeron un enorme dolor y me desencajaron.
Eso fue verdaderamente lo que me ocurrió. Me arrepiento mucho de estas acciones, contrarias a mis convicciones y así se lo hice saber a la trabajadora”, concluyó.
