La morosidad en los créditos bancarios a las familias alcanzó el 12,1% en abril, su nivel más alto desde 2004, según el último informe del Banco Central. El índice se triplicó en el último año y creció medio punto respecto a marzo, acumulando dieciocho subas mensuales consecutivas. En términos concretos, ya hay 5,3 millones de personas con al menos un crédito impago desde hace más de 90 días, sobre un universo de 20 millones de personas con algún tipo de financiamiento.

El deterioro abarca todas las líneas de crédito. Los préstamos personales registraron la mora más alta, con 14,9%, mientras que las tarjetas de crédito llegaron al 12,5%. Los créditos prendarios se ubicaron en 7,3% y los hipotecarios en 1,5%. En todos los casos se registraron subas respecto a marzo.

La consultora 1816 advirtió que el dato de abril fue preocupante porque, a diferencia de lo observado en marzo, la aceleración del aumento se retomó. “Si bien todavía es posible que veamos un pico en algún momento del segundo trimestre de 2026, ahora hay motivos para tener dudas”, señalaron.

El informe también advierte sobre las consecuencias a futuro: con 26,7% de los deudores en situación irregular, el crédito a las familias difícilmente pueda convertirse en un motor relevante de la actividad económica al menos hasta las elecciones del año próximo.

Sin embargo, desde el sector bancario hay señales más optimistas. Gustavo Manríquez, CEO de Banco Supervielle, sostuvo que la mora “se amesetó, que ya no crece”, y considera posible una reactivación del crédito en el corto plazo. En la misma línea, un relevamiento de la Cámara Argentina Fintech junto al ITBA detectó una desaceleración en los indicadores de alta frecuencia desde noviembre.

Con información de NA e Infobae.