La CGT realizó su acto del 1 de mayo un día después con una exhibición de fuerzas en el estadio del club Defensores de Belgrano, en el barrio porteño de Núñez, pero con algunas ausencias importantes del arco gremial, como Pablo Moyano. Y elevaron un reclamo puntual: “Hay que acabar con la semana de 48 horas“, pidió Héctor Daer, uno de los tres hombres que integran la cúpula de la confederación.
La idea fue lanzada en primer lugar por Carlos Acuña, otro de los integrantes del triunvirato que dirige la CGT. “Estamos de acuerdo con una reforma laboral si es para reducir la jornada de 8 a 6 horas diarias. Eso generaría más puestos de trabajo“.
Por su parte, Jorge Sola, titular del sindicato del Seguro, afirmó que “no necesitamos una reforma laboral, necesitamos un nuevo acuerdo social“.
También hubo cuestionamientos hacia la figura de Javier Milei y su propuesta más polémica. “Basta de los que hablan de dolarizar, quieren empobrecernos“, reafirmó Daer.
En el documento que se publicó posterior al encuentro, se hizo hincapié en la deuda con el FMI, en la inflación y en la pérdida del poder adquisitivo de la clase trabajadora.
“Es urgente una rediscusión de plazos y pautas en las condiciones de los servicios de la deuda comprometidos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Variables económicas fundamentales, exógenas a la actual administración, modificaron sustancialmente el escenario original de las negociaciones”, remarcaron.
También exigió detener “la escalada de pérdida del poder adquisitivo salarial y de distorsión de precios por efecto de la inflación y de la apropiación de rentas extraordinarias por parte de los grupos concentrados“.
Con información de La Nación e Infobae.
