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El término gaslighting hace referencia a las manipulaciones psicológicas que distorsionan la percepción de la realidad de la víctima. Esto provoca a quien la sufre, que empiece a cuestionar sus pensamientos, memoria y su estabilidad mental.

De acuerdo a un estudio de la Universidad de West Florida y North Florida, los efectos de este abuso psicológico sobre la víctima pueden ser profundos y duraderos. Entre estos se destacan baja autoestima, confusión sobre la propia realidad, vulnerabilidad extrema y dependencia emocional.

Los expertos aseguran que el gaslighting predomina en mujeres y niños. 

Incluso, esta manipulación puede generar una dependencia intensa del abusador. Es decir, la víctima se ve aislada de cualquier otra fuente de apoyo o validación, favoreciendo que el agresor mantenga el control sobre sus decisiones.

¿Qué situaciones son más propensas al gaslighting?

Según especialistas de la psicología, el gaslighting no solo afecta a los vínculos de pareja. Esto debido a que el abuso puede surgir en cualquier contexto en el que una persona tenga influencia o control sobre otra: ámbito laboral, de amistad y relaciones familiares.

Sin embargo, pero en menor medida, el gaslighting puede efectuarse como táctica en entornos políticos o corporativos, manipulando al público o a empleados para que perciban los eventos de una forma que sirva a los intereses de quienes ejercen el control.