Una reciente encuesta realizada por Management & FIT en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) mostró que un porcentaje considerable de los electores podría cambiar su voto en las elecciones generales del 14 de noviembre, respecto a lo que decidió en las PASO del 12 de septiembre. A su vez, concluyó que las medidas tomada por el Gobierno nacional para revertir la derrota no alcanzarían a seducir al electorado.

La pregunta central que hizo la firma que dirige la analista Mariel Fornoni fue: “De cara a las próximas elecciones de noviembre, ¿está usted dispuesto a cambiar su voto consecuencia de las medidas anunciadas y los cambios de gabinete?” 

La fidelidad con lo que eligieron el 12 de septiembre llegó al 75,4% (“no está dispuesto”). Del resto, un 15,3% ya avisa que podría cambiar y un 9,3% “no sabe”. 

Más allá de los números, el análisis está cuando se detalla la afinidad política de los encuestados. Los más predispuestos a modificar su apoyo en las urnas son los electores de izquierda: lo admitió un 48,5%. Mientras que entre los votantes del Frente de Todos estaría dispuesto a cambiar un 16,2% y entre los de Juntos por el Cambio, un 12,9%.

Los analistas ya venían advirtiendo sobre estos posibles corrimientos. Se basan en los comicios desde 2015, cuando la vigencia de la grieta produjo cambios en los porcentajes entre las primarias y las elecciones generales.

“De los 10 puntos que quedaron más o menos vacantes en referencia a los partidos que no alcanzaron el piso de 1,5%, seis son espacios que no tienen nada que ver con el Frente de Todos, son mucho más de derecha e irían más a Juntos o algún otro espacio. Y el resto son espacios que tienen que ver más con el Frente de Izquierda (FiT), que con el Frente de Todos”, explicó Fornoni al diario La Nación.

Frente a este escenario, la directora de Management & Fit consideró que la única oportunidad que tiene el Gobierno para intentar revertir el resultado electoral es que haya un aumento considerable de la participación electoral en noviembre.