Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte están acusados de atentar contra Cristina Fernández de Kirchner la noche del jueves 1. Esa jornada, la joven le pidió ayuda a su ex novio Lucas Ocampo, quien luego de conocer los hechos llamó al juzgado para avisar que tenía material que podía ser importante para la causa.
“Brenda dejó una bolsa en casa”, le dijo a las autoridades. De acuerdo con Infobae, el miércoles 7, personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria hizo tres procedimientos, uno en la casa de Sabag Montiel y otros dos en San Miguel. Uno de ellos era en la casa de Ocampo, que estuvo declarando como testigo durante la madrugada. Y aportó también su celular voluntariamente.
El joven contó que el llamado de Uliarte lo sorprendió en la noche del atentado contra la vicepresidenta. Brenda le pidió ayuda porque su pareja había gatillado contra Cristina. Un rato después, la mujer llegó a la casa sin avisarle. Se quedó a dormir. Y a primera hora del viernes, se fue.
La joven dejó en la casa del albañil una bolsa blanca con un paraguas, que fue secuestrada porla Policía Aeroportuaria porque se cree que ahí había llevado la pistola Bersa calibre 32 que usó Fernando Sabag Montiel para intentar matar a CFK.
“Ahora se va a peritar la bolsa para saber si tiene rastros de pólvora”, señalaron los investigadores a Infobae. Es que la pericia balística determinó que la pistola se accionó recientemente, previo al ataque a la vicepresidenta. Por eso, el procedimiento sirve para reconstruir y acreditar todos los pasos de la pareja.
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El testigo dijo que no conocía a Sabag Montiel y que Brenda había comenzado a “meterse” en política desde que comenzó a salir con el ahora detenido y acusado de intento de homicidio calificado.
Según la imputación contra Sabag y Uliarte para cometer el hecho hubo “planificación previa y acuerdo de partes” entre ambos, además de transporte de arma de fuego sin autorización y acopio de municiones.
“Brenda no tuvo nada que ver… y yo tampoco”, se limitó a decir Sabag Montiel en la ampliación de indagatoria en la que se negó a declarar.
A su turno, Uliarte había dicho que no tuvo nada que ver con el intento de homicidio ni con su planificación, que solo fue hasta la casa de la Vicepresidenta a acompañar a su novio y que lo que él hizo le pareció aberrante: no quiso responder preguntas ni del tribunal ni de la fiscalía, y solo le contestó a su defensor oficial, Gustavo Kollman.
A una semana del intento de homicidio, la jueza y el fiscal investigan si hubo más implicados en el hecho que ahora dan por probado fue premeditado.
