El mercado laboral formal volvió a mostrar señales de debilidad durante marzo y confirmó una tendencia de deterioro que se arrastra desde fines de 2023. Al mismo tiempo, el salario mínimo profundizó su pérdida de poder adquisitivo y acumula una caída cercana al 40% en términos reales. Así lo reveló un informe elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Universidad de Buenos Aires.

Según el relevamiento coordinado por los economistas Roxana Maurizio y Luis Beccaria, el empleo asalariado formal total perdió 11.000 puestos de trabajo durante marzo, luego de la recuperación observada el mes anterior. En paralelo, el empleo asalariado formal privado retrocedió un 0,1% respecto de febrero y se ubicó 217.000 puestos por debajo del nivel registrado en noviembre de 2023, al inicio de la actual gestión nacional.

El estudio señala además que el nivel actual de empleo formal se encuentra prácticamente en los mismos valores observados en junio de 2022, lo que refleja un estancamiento en la creación de puestos de trabajo registrados durante los últimos años. La situación es especialmente compleja para las pequeñas empresas, que continúan reduciendo personal, mientras que las grandes compañías muestran una expansión de sus plantillas. Las firmas medianas, en tanto, permanecen prácticamente sin cambios.

La evolución sectorial también exhibe fuertes contrastes. La industria manufacturera y el comercio continúan liderando la destrucción de empleo iniciada en septiembre de 2025. Por el contrario, la minería encadenó dos meses consecutivos de recuperación luego de atravesar un período de 19 meses de caída, aunque todavía mantiene un saldo negativo en la comparación interanual. La construcción, por su parte, permaneció estancada durante febrero y marzo tras la mejora registrada a fines del año pasado.

El informe también detectó diferencias entre hombres y mujeres. Durante gran parte de 2025 y los primeros meses de 2026, el empleo femenino mostró un desempeño relativamente más favorable. En abril, mientras el empleo masculino cayó un 0,1%, el femenino registró un leve crecimiento del 0,1%.

Sin embargo, el dato más preocupante para los investigadores está vinculado con la evolución del salario mínimo, vital y móvil. De acuerdo con el trabajo, el poder adquisitivo de este ingreso acumuló una pérdida del 39,7% entre noviembre de 2023 y mayo de 2026. El deterioro comenzó con fuerza tras la devaluación y la aceleración inflacionaria de diciembre de 2023, cuando el salario mínimo real cayó 15%, y se profundizó en enero de 2024 con una nueva baja del 17%.

Los especialistas advierten que, si bien hubo períodos en los que los aumentos nominales lograron equiparar o superar la inflación, la recuperación resultó insuficiente para revertir el retroceso acumulado. Actualmente, el salario mínimo se encuentra por debajo de los niveles registrados antes de la crisis de 2001 y equivale a apenas un tercio del máximo histórico alcanzado en septiembre de 2011, acumulando una pérdida del 66,5% respecto de aquel pico.

En cuanto a los salarios registrados del sector privado, el informe muestra una mejora del 1,3% en términos reales durante abril, luego de la caída del 1,8% registrada en marzo. No obstante, los autores sostienen que esa recuperación puntual todavía no alcanza para compensar el deterioro acumulado, en un contexto donde la generación de empleo formal sigue mostrando dificultades y el salario mínimo permanece en niveles históricamente bajos.