Una fatwa –fetuá, cuando se lleva al español- es una orden religiosa que se desprende de la interpretación que alguna autoridad sacerdotal musulmana puede hacer de algunos hechos. Por ejemplo, entender que el libro Los Versos Satánicos del indio Salman Rushdie, publicado a fines de los ’80, era una blasfemia. Y eso habilitaba la caza activa del escritor de 77 años hasta darle muerte, o al menos eso significó para el fundamentalismo islámico. Después de vivir décadas en la clandestinidad, casi lo logran en agosto 2022, pero “apenas” lograron apuñalarlo en el cuello, uno de sus ojos y el hígado.
Con Natalio Alberto Nisman pasó algo semejante, pero con más efectividad. Al fiscal que tenía a cargo la investigación del atentado contra la AMIA le juraron la muerte luego de que hizo público lo que todos sospechaban: que el ataque terrorista más sangriento de la historia argentina había sido ordenado y planificado por la República Islámica de Irán y ejecutado por su marioneta más letal, Hezbolá. Había sucedido exactamente lo mismo en 1992 con el bombazo a la Embajada de Israel en Buenos Aires. Y la fórmula se repetiría dos años más tarde en la mutual judía, con un saldo de 85 personas asesinadas.
A Nisman lo condenaron a muerte por atreverse a acusar al régimen de los ayatolas. Y encontró la sentencia en los primeros minutos del 18 de enero de 2015, cuando fue asesinado en su departamento del edificio Le Parc, en Puerto Madero.
Así se desprende del informe de 50 páginas que publicó el fiscal Eduardo Taiano como resumen de la causa en que se investiga el crimen del fiscal, del que están por cumplirse los primeros diez años.
Al fiscal Alberto Nisman lo mataron por el resultado de su trabajo, dice el fiscal en esas 50 páginas publicadas el último viernes. Y, además, por defender esas conclusiones y evitar que se tejiera una red de vínculos que tenía como objetivo lograr la impunidad de los terroristas. Sí, lo asesinaron por denunciar a Cristina Fernández y a los funcionarios y allegados que le dieron forma al Memorándum de entendimiento con Irán. Ese documento no buscaba justicia, según comprendió Nisman. El objetivo era lavar la cara de Irán y ganar un socio geopolítico; algo que Néstor Kirchner había despreciado en vida y que había sido el único punto de disidencia y discordia con sus cómplices de la patria grande, como Hugo Chávez, Lula Da Silva y Evo Morales.
Fue Néstor el que designó a Nisman en la UFI AMIA. Fue Néstor el que le puso al controvertido súperagente de inteligencia Antonio Jaime Stiuso como su principal colaborador. Fue Néstor quien, como presidente, acusó directamente a Irán en la Asamblea de la ONU por volar la AMIA. Y fue quien se levantó de la silla para dejar pagando a su par iraní Mahmud Ahmadineyad antes de su discurso.
Pero Néstor se murió el 27 de octubre de 2010.
El 26 de marzo de 2011, el periodista Pepe Eliaschev publicó en diario Perfil: “El gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner estaría dispuesto a suspender de hecho la investigación de los dos ataques terroristas que sufrió este país en 1992 y 1994, en los que fueron destruidas las sedes de la embajada de Israel y de la AMIA en Buenos Aires, según revela un documento hasta ahora secreto, recientemente entregado por el ministro de Relaciones Exteriores de la República Islámica de Irán, Alí Akbar Salehi, al presidente Majmud Ahmadineyad”.
Ya viuda, Cristina decidió armar su propio tablero en el ajedrez geopolítico, adaptado estrictamente a sus intereses.
Comenzó una guerra de servicios. El sistema argentino de inteligencia fue un campo de batalla. Una confabulación tras otra. Espionaje y contraespionaje a nivel político. Poco importó la seguridad nacional y la sanata de la soberanía. Fue un todos contra todos; con carpetazos, amenazas y asesinatos calificados como ajustes de cuenta o resistencia a la autoridad. Eran mensajes subrepticios. Bien de sótanos de la democracia, y donde ganó terreno el aparato de inteligencia del Ejército Argentino bajo el mando de César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani.
Allí fueron apareciendo personajes que bajo la nacionalidad argentina comenzaron a ofrecer servicios para países o movimientos extranjeros. Así lo describe el fiscal Taiano y así lo había entendido Nisman, que había marcado a una serie de allegados al poder K como agentes de contacto iraníes. Todo, de la mano de la penetración cultural a través de Venezuela y Bolivia; con una fuerte presencia de Hezbolá en la zona de Triple Frontera, y con cadenas como TeleSur, HispanTV o la rusa RT como instrumentos de propaganda.
Fueron acciones burdas, donde quedaron huellas marcadas por todos lados; quizá, amparados por la impunidad que sentían. En esos casos, la torpeza se potencia y la trazabilidad de los hechos se vuelve explícitamente grotesca.
A Nisman lo abandonaron sus custodios. Un incendio quemó los archivos que había solicitado el fiscal de la UFI AMIA sobre ingresos y egresos a la Casa Rosada (paradójicamente, la copia activa y la de seguridad estaban en el mismo lugar). Apareció Diego Lagomarsino como pobre perito informático que de manera ingenua le dio un arma a Nisman. Se hackeó el celular del fiscal a distancia y la IP del origen de la infiltración ya estaba investigada por otros pinchazos. Se pisoteó la escena del crimen. Se borraron comunicaciones entre espías. Todos los topos usaban una misma flota de celulares. Y, sobre todo, se montó una campaña de desprestigio contra Nisman que tenía como objetivo ensuciarlo con datos de su vida privada para, de esa manera, legitimar su muerte.
Y, en ese vulgar juego de las casualidades, las fechas hablan: 14 de enero de 2015 Nisman denunció a CFK por buscar encubrir a los terroristas que volaron la AMIA. Una semana más tarde iba a presentar la acusación en el Congreso. No llegó: su cuerpo fue hallado el 18 de enero por la noche. Antes, había enviado un mensaje por WhatsApp a a sus allegados:
“Este es un mensaje de difusión masiva para un grupo pequeño y querido de amigos y allegados que no siguen el día a día mi actividad. Es simplemente informativo, por favor no responderlo. Debí suspender intempestivamente mi viaje de 15 años a Europa con mi hija y volverme. Imaginarán lo q eso significa. Pero a veces en la vida los momentos no se eligen, simplemente, las cosas suceden y esto es x algo. Esto q voy a hacer ahora igual iba a ocurrir. Ya estaba decidido. Hace tiempo q me vengo preparando para esto, pero no lo imaginaba tan pronto. Sería largo de explicar ahora, como uds ya saben, las cosas suceden y punto. Así es la vida. Lo demás es alegórico. Algunos sabrán ya de q estoy hablando, otros algo imaginarán y otros no tendrán ni idea. HASTA dentro de un Rato. Me juego mucho en esto. Todo, diría. Pero siempre tomé decisiones y hoy no va a ser la excepción. Y lo hago convencido. Sé q no va a ser fácil. Todo lo contrario. Pero más temprano que tarde la verdad triunfa y me tengo mucha confianza. Haré todo lo q esté a mi alcance, y más también, sin importar a quien tenga enfrente. Gracias a todos. Será justician!!! Ah. Y aclaro x si acaso q no enloquecí ni nada parecido. Pese a todo, estoy mejor q nunca. Ja ja ja ja ja ja. :)”
