El Congreso de la Nación.

El Gobierno nacional presentó el proyecto de Presupuesto 2027 con un escenario macroeconómico que combina crecimiento de la actividad, desaceleración de la inflación, una suba moderada del tipo de cambio y continuidad del superávit de las cuentas públicas. La iniciativa prevé un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 4%, una inflación interanual del 18% para diciembre y un dólar mayorista de $1.847,60 al cierre del próximo año.

El proyecto ingresó al Congreso con un gasto total de la Administración Nacional de $202,1 billones y establece como uno de sus principales ejes la continuidad del resultado fiscal positivo. Según las estimaciones difundidas por el Gobierno, el superávit primario se ubicaría en torno al 1,3% del PBI, mientras que el resultado financiero también permanecería en terreno positivo.

El escenario oficial supone, además, una mejora de la actividad económica después de un crecimiento estimado del 3% para 2026. Para el año próximo, el Gobierno calcula una expansión del 4% del producto.

Inflación

Uno de los principales supuestos del proyecto es la continuidad del proceso de desaceleración inflacionaria.

El Gobierno estima que 2027 terminará con una inflación del 18% interanual, frente al 29% que proyecta para el cierre de 2026. A su vez, el proyecto utiliza una inflación promedio de 21,1% para 2027, según las cifras difundidas oficialmente.

La diferencia entre ambos números responde a que la inflación acumulada durante el año y la inflación interanual de diciembre miden fenómenos distintos. El 18% corresponde a la variación de precios entre diciembre de 2026 y diciembre de 2027, mientras que el 21,1% refleja el promedio utilizado en las proyecciones macroeconómicas.

El supuesto implica que el Gobierno espera que la inflación continúe bajando durante 2027, luego de cerrar 2026 con una tasa significativamente superior.

El punto de partida es una inflación que, según el último dato disponible del INDEC, registró una variación mensual del 1,7% en agosto y acumuló 21,3% durante los primeros ocho meses de 2026. La variación interanual se ubicó entonces en 33,5%.

Por lo tanto, el Presupuesto 2027 está construido sobre la expectativa de que el proceso de desinflación continúe durante el próximo año.

Dólar

El segundo supuesto central es el cambiario. El proyecto contempla un tipo de cambio mayorista de $1.847,60 por dólar para diciembre de 2027, mientras que el promedio anual utilizado para las estimaciones presupuestarias se ubica en torno a los $1.728.

El propio Gobierno aclaró que el valor proyectado para el dólar no debe interpretarse como una meta cambiaria sino como un supuesto utilizado para construir las estimaciones fiscales y económicas del Presupuesto.

El proyecto parte de una cotización mayorista estimada en $1.600 para diciembre de 2026. De esta manera, el dólar pasaría de $1.600 a $1.847,60 en el transcurso de 2027.

Esto supone una variación nominal del tipo de cambio inferior a la inflación prevista para el mismo período. En otras palabras, el escenario presupuestario contempla que los precios de la economía crecerán más que el dólar oficial.

Ese supuesto tiene importancia sobre distintas variables del Presupuesto, particularmente sobre los ingresos vinculados al comercio exterior y sobre las obligaciones del Estado denominadas en moneda extranjera.

Crecimiento

El Presupuesto también plantea una recuperación de la actividad económica.

La previsión oficial es que el PBI crezca 4% durante 2027, luego de una expansión estimada en 3% para 2026. El Gobierno, de esta manera, calcula una aceleración de un punto porcentual en el crecimiento de la economía.

La proyección para 2026 es, a su vez, superior a la que actualmente contempla el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que ubica el crecimiento esperado para este año en 2,1%, según las últimas estimaciones difundidas.

Para 2027, el escenario oficial también se ubica por encima de algunas estimaciones privadas. El REM citado por LA NACION proyectaba un crecimiento de 2,9% para el año próximo, frente al 4% que incorpora el Gobierno en el Presupuesto.

Por eso, uno de los puntos que tendrá especial importancia durante el debate parlamentario será determinar cuánto del crecimiento proyectado responde a una recuperación de la actividad y cuánto depende de los supuestos macroeconómicos incluidos en el proyecto.

Salarios

Otro de los supuestos difundidos junto con el proyecto es el comportamiento de los salarios.

El Gobierno calcula una suba promedio de los salarios del 25,4% durante 2027, frente a una inflación interanual proyectada del 18% para diciembre.

Si ambas variables evolucionaran de acuerdo con esas estimaciones, los ingresos laborales tendrían una recuperación en términos reales. Sin embargo, se trata de una proyección macroeconómica y no de una pauta obligatoria para las negociaciones salariales del sector privado.

La diferencia entre ambas variables es uno de los elementos utilizados por el Gobierno para presentar el Presupuesto como un escenario de recuperación del poder adquisitivo después de la etapa de estabilización.

Superávit

El otro gran componente del proyecto es el resultado fiscal. El Gobierno prevé mantener superávit primario y financiero durante 2027, con un resultado primario equivalente al 1,3% del PBI. La administración nacional busca así sostener el esquema de equilibrio fiscal que constituye uno de los principales pilares de su programa económico.

Según las cifras oficiales difundidas con el proyecto, 2026 también terminaría con un superávit primario del 1,3% del PBI. Para 2027 se plantea repetir ese resultado.

En el articulado del proyecto, la Administración Nacional contempla recursos por $202,348 billones frente a gastos por $202,101 billones, lo que arroja un resultado financiero positivo de aproximadamente $246.741 millones.

La diferencia representa apenas alrededor del 0,12% del gasto total, por lo que el margen financiero explícito del presupuesto de la Administración Nacional es reducido.

A su vez, el proyecto estima un resultado financiero positivo para el conjunto del Sector Público Nacional, una magnitud que no debe confundirse con el resultado específico de la Administración Nacional.

Deuda

Uno de los puntos que puede generar confusión al analizar el Presupuesto es el volumen de las operaciones de deuda.

El proyecto contempla fuentes financieras por más de $325 billones, mientras que las aplicaciones financieras superan también los $325 billones.

Dentro de esas operaciones aparecen más de $306,8 billones destinados a la amortización de deuda y disminución de otros pasivos.

Por eso, el volumen de deuda que aparece en las planillas presupuestarias no debe interpretarse directamente como un déficit fiscal de ese tamaño.

La diferencia es fundamental: el resultado fiscal mide la relación entre ingresos y gastos, mientras que las operaciones financieras incluyen, entre otras cuestiones, vencimientos de deuda que deben ser refinanciados.

En consecuencia, el Presupuesto puede mostrar simultáneamente un resultado fiscal positivo y grandes necesidades de financiamiento bruto.

El proyecto también establece una autorización de hasta $72 billones en Letras del Tesoro en circulación, siempre que sean canceladas dentro del mismo ejercicio. Se trata de una herramienta de financiamiento de corto plazo y no implica, por sí sola, que el Estado vaya a incrementar su deuda permanente en ese monto.

Comercio exterior

El escenario macroeconómico también contempla una fuerte expansión del sector externo.

El Gobierno proyecta exportaciones de bienes y servicios superiores a US$130.000 millones y un saldo favorable de la balanza comercial de bienes y servicios superior a US$15.000 millones.

La expectativa está relacionada con el crecimiento previsto para sectores vinculados a la energía, la minería y las exportaciones agroindustriales.

El superávit comercial proyectado adquiere relevancia para el esquema macroeconómico porque implica una mayor disponibilidad de divisas provenientes del sector externo, en un contexto en el que el Presupuesto supone una evolución del tipo de cambio por debajo de la inflación.

El gasto

El proyecto fija un gasto total de $202,1 billones. La estructura del gasto muestra una fuerte concentración en erogaciones corrientes. Aproximadamente $198,3 billones corresponden a gastos corrientes, mientras que alrededor de $3,77 billones son gastos de capital.

Esto significa que cerca del 98% del gasto presupuestado corresponde a gastos corrientes, mientras que menos del 2% corresponde a gastos de capital dentro de la Administración Nacional.

Sin embargo, este dato debe analizarse con cautela: la participación del gasto de capital dentro de la Administración Nacional no permite por sí sola medir toda la inversión pública del Estado argentino, ya que existen organismos descentralizados, fondos fiduciarios y otras estructuras que también intervienen en la ejecución de obras e inversiones.

Por finalidad, el principal destino del presupuesto son los servicios sociales.

Para ese conjunto de políticas se contemplan aproximadamente $150,9 billones, equivalentes a casi 75% del gasto total.

Le siguen:

  • Deuda pública: $18,6 billones, aproximadamente 9,2%.
  • Servicios económicos: $13,1 billones, cerca del 6,5%.
  • Administración gubernamental: $9,9 billones, alrededor del 4,9%.
  • Defensa y seguridad: $9,5 billones, cerca del 4,7%.

La composición muestra que el principal componente del presupuesto continúa concentrado en las áreas comprendidas dentro de los servicios sociales.

Universidades: una partida de $7,3 billones

Dentro de las asignaciones específicas, el proyecto contempla $7,349 billones para las universidades nacionales, destinados a funcionamiento, inversión y programas especiales.

El monto representa aproximadamente 3,6% del gasto total de la Administración Nacional.

El artículo correspondiente también establece mecanismos de información y control sobre las universidades y toma como referencia para los incrementos salariales de 2027 la planta docente y no docente existente en noviembre de 2026, con determinadas excepciones.

El proyecto completo