El presidente Alberto Fernández considera que no cometió ningún delito al participar de la fiesta de cumpleaños de su pareja Fabiola Yañez cuando estaba vigente un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que prohibía las reuniones sociales en la quinta de Olivos. En este sentido, le explicó a su entorno que la causa quedará reducida a “una cuestión ética”.
“Lo que investiga la justicia federal es lo que se llama un Delito de Peligro Abstracto. Por lo tanto, como está probado que no hubo contagios durante el brindis, no hay configuración de la figura penal”, le dijo Fernández a su núcleo más cercano, según publica el portal Infobae.
La causa por la presunta violación del artículo 205 del Código Penal está en manos del fiscal federal Ramiro González, cuya actuación en anteriores investigaciones similares tranquiliza a la Casa Rosada.
Justamente el Delito de Peligro Abstracto fue argumento que utilizó el fiscal González para cerrar una denuncia contra Facundo Moyano, que el 10 de junio de 2020 organizó junto a su novia una reunión con otras cinco invitados en su departamento de Puerto Madero.
Los vecinos denunciaron a Moyano por violar el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) que regía por la pandemia del coronavirus. El fiscal González, tras analizar las evidencias, el 11 de febrero pasado cerró la pesquisa con argumentos jurídicos que ahora pueden beneficiar al Presidente y a su estrategia que sostiene que no hubo delito porque en la fiesta en Olivos nadie se contagió ni propagó la enfermedad.
La resolución de González en el caso Moyano establece:
- 1. “Habida cuenta que el tipo penal del art. 205 es de peligro abstracto, resulta imprescindible que en los supuestos de hecho se corroboren puntos de contacto entre el comportamiento analizado y el bien jurídico que se pretende proteger; en su defecto, la falta absoluta de peligro en el caso concreto para el objeto de protección impide su punibilidad”.
- 2. “No existen elementos probatorios que acrediten que las personas que visitaron el domicilio de Moyano hayan estado afectadas por el virus SARSCOV-2, lo hayan transmitido o hayan cursado la enfermedad COVID19, (por lo que ) en el caso bajo estudio se debe prescindir de la acción penal, toda vez que la insignificancia del comportamiento denunciado no afecta gravemente al interés público por su atipicidad o falta de antijuridicidad material”.
- 3. “Nótese además que el imputado se trata de un funcionario público, que en tal carácter debió haber estado exceptuado de ciertas cuestiones previstas en pos del aislamiento preventivo dispuesto por el Gobierno Nacional, desconociéndose a ciencia cierta cuál fue el motivo de la reunión y/o si las personas registradas como visitas también estaban exceptuadas”.
- 4. “Por otro lado, dichas personas ingresaron al domicilio del investigado, previo registrarse en calidad de visitantes, permaneciendo dentro de la vivienda hasta que se retiraron, sin evidencias de que hubieran tenido y/o propagado el virus SARCOV-2, y menos aún la intensión de propagar una epidemia”.
En Olivos asumen que González utilizará la “doctrina Moyano” para cerrar la causa que involucra a Fernández, Yañez y sus invitados al cumpleaños celebrado el 14 de julio del 2020. Por lo pronto, el fiscal comenzó la semana pasada a requerir a los involucrados que presenten, si es que lo tenían, el permiso de circulación para trabajadores esenciales que se requería en aquella fecha por el decreto con las restricciones firmado por el presidente.
La opinión de Fernández fue adelantada por Santiago Cafiero: “Eso (el festejo en Olivos) ya tiene un fiscal que lo está investigando y se fijarán las sanciones. Yo creo que no fue un delito, porque si bien hubo una reunión no hubo propagación. Cuando (María Eugenia) Vidal hizo un asado después se contagiaron todos. El Código Penal dice que tuvo que haber propagación”, afirmó este domingo el jefe de Gabinete en declaraciones radiales.
“Es un tema terminado para el Gobierno y para la mayoría de la sociedad”, agregó el funcionario cercano al Presidente. “No me pasó que me hablen de la foto. La cabeza de la gente está en otra cosa. Y la reputación del Gobierno no se juega por una foto o una frase, es un reduccionismo que no tiene sentido”, completó Cafiero.
