Durante la quinta jornada del juicio oral por la causa Cuadernos, el fiscal federal Carlos Stornelli concluyó la lectura de las 678 páginas de la acusación, poniendo el foco en la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Cristina escuchó la lectura desde su departamento de San José 1111, en el barrio porteño de Constitución, a través de Zoom.
La acusación sostuvo que la ex presidenta fue la “principal receptora” y “destinataria final” de la mayoría de las sumas de dinero provenientes del pago de coimas por parte de empresarios.
Según los fiscales, Cristina era la “única con capacidad real y efectiva, para decidir cómo y qué hacer” con la mayoría del dinero, utilizándolo para “ejercer la influencia necesaria que le permitiera incidir a su favor”.
En la lectura, detallaron que Fernández de Kirchner recibió el dinero “en sus domicilios” y “a través de Héctor Daniel Muñoz” (ex secretario de Néstor Kirchner, ya fallecido).
El departamento de la calle Uruguay, en Recoleta, donde también vivió Cristina, fue señalado como un centro de “acopio” de los pagos ilegales.
La fiscalía identificó el siguiente flujo:
- Roberto Baratta como el comunicador y receptor inicial.
- Héctor Daniel Muñoz como uno de los intermediarios finales.
- Cristina Elisabet Fernández como la destinataria final de fondos.
La acusación se apoya en los aportes de imputados colaboradores que “ratificaron la participación e intervención directa de la imputada en la recepción de los sobornos”.
