La crisis diplomática entre la Argentina y Brasil escaló de manera significativa luego de que el presidente Javier Milei lanzara duras críticas contra su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, durante un acto político en San Pablo junto al senador opositor Flávio Bolsonaro. Lejos de retractarse o de moderar el tono, el mandatario argentino ratificó sus dichos y aseguró que el país vecino financió una supuesta “campaña antiargentina“.
Por su parte, fuentes del oficialismo argentino descartaron de plano la posibilidad de dar marcha atrás o emitir una retractación formal.
“Pedido de disculpas no va a haber”, afirmó de manera categórica una alta fuente oficial, mientras que otros integrantes de la administración libertaria especulan con que la disputa diplomática y la relación comercial se mantendrán por carriles separados.
Ante este escenario de máxima tensión, el canciller brasileño, Mauro Vieira, convocó de urgencia a una reunión en el Palacio Itamaraty al embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien partió hacia Brasilia sin fecha cierta de retorno.
Asimismo, la cancillería de Brasil emitió un comunicado en el que remarcó que “no hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el Pueblo”, lamentando además que el episodio involucre a su principal socio comercial tras 203 años de cooperación.
En medio de esta escalada que mantiene en vilo el vínculo con el principal socio del Mercosur, el futuro de las representaciones diplomáticas y los pasos a seguir se definirán tras los encuentros clave organizados en la capital brasileña.
Con información de La Nación e Infobae.
