Este jueves continúa la segunda jornada de negociaciones entre el Gobierno argentino y los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI), con el objetivo de delinear un nuevo acuerdo económico.
Si bien la gerencia del organismo ya dio luz verde a un borrador inicial, restan detalles técnicos y la aprobación final del directorio del FMI, considerada clave para la implementación del programa de gobierno de Javier Milei.
Desde el miércoles, un equipo técnico del FMI trabaja junto a funcionarios del Ministerio de Economía y del Banco Central en reuniones en las que se discuten una serie de aspectos fiscales, monetarios, cambiarios, regulatorios y de reformas.
Aunque los encuentros son liderados por especialistas de segunda línea, Luis Caputo, en su rol de coordinador económico, supervisa los avances. Las reuniones se alternaron entre ambas sedes gubernamentales, marcadas por un intenso movimiento y hasta caminatas bajo el calor porteño.
Fuentes oficiales descartan que esta etapa de negociación derive en un acuerdo inmediato. Aunque el presidente Javier Milei y la directora del FMI, Kristalina Georgieva, avanzaron en un entendimiento político durante su reunión en Washington, todavía restan pasos cruciales como la aprobación del directorio del Fondo y del Congreso argentino. Desde el entorno de Caputo aseguran que el cronograma sigue apuntando a cerrar el acuerdo durante el primer cuatrimestre del año.
El eje más complejo de las negociaciones radica en la política cambiaria. Según Héctor Torres, exdirector argentino ante el FMI, el organismo no aprobaría un desembolso significativo sin un compromiso claro del Gobierno respecto al régimen cambiario.
Actualmente, Argentina mantiene un esquema de crawling peg con ajustes paulatinos, un dólar blend exportador y restricciones como límites entre operaciones en mercados oficiales y paralelos. La estrategia para desarmar el cepo cambiario será tratada con máxima reserva entre las partes.
Alejandro Werner, exdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, coincidió en que la política cambiaria es el punto más crítico para llegar a un acuerdo. “El Fondo probablemente no exija una salida total en el corto plazo, pero sí una estrategia clara”, explicó.
Werner también destacó que el FMI debería contemplar desembolsos adicionales, estimados entre 10.000 y 15.000 millones de dólares, para facilitar una transición más flexible del tipo de cambio.
Desde Davos, Javier Milei aseguró en una entrevista con Bloomberg que la negociación no solo contempla el monto total del programa, sino también la secuencia de los desembolsos. Además, dejó abierta la posibilidad de un acuerdo paralelo con inversores privados, lo que podría complementar los recursos necesarios para implementar las reformas económicas previstas por su gobierno.
