La mesa política del Gobierno nacional. Credit: Gobierno nacional

La cúpula política del Gobierno nacional volvió a verse las caras en la Casa Rosada bajo la convocatoria del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en un encuentro que buscó encapsular la fuerte disputa que enfrentó al sector del asesor presidencial Santiago Caputo con el ala parlamentaria liderada por los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem.

La reunión sirvió para escenificar una tregua obligada tras los desplantes de los últimos días y consolidó la foto de cohesión que el jefe de Estado buscó promover en el balcón gubernamental, incorporando además a la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, y al ministro de Economía, Luis Caputo, para robustecer la centralidad del debate estratégico.

El eje primordial de la convocatoria estuvo puesto en destrabar y ordenar el tratamiento de las iniciativas que el Poder Ejecutivo ya mantiene bajo la órbita de las cámaras legislativas, diseñando un cronograma riguroso para sostener la iniciativa en la agenda pública y mediática.

La intención del oficialismo apuntó a limpiar el escenario parlamentario acelerando los consensos en torno al denominado tercer paquete de reformas, compuesto por el marco preventivo contra la ludopatía digital, las regulaciones sobre las actividades de lobby ante funcionarios públicos, la ley de alimentación saludable y el Súper RIGI orientado a incentivar inversiones mineras y energéticas de gran escala.

En paralelo, las distintas facciones de la mesa gubernamental comenzaron a delinear los trazos de lo que constituirá un cuarto paquete de medidas estructurales destinadas a profundizar la desregulación de la economía nacional.

La Casa Rosada puso bajo análisis inmediato el envío de un proyecto de ley enfocado en reformar el Régimen General de Sociedades Comerciales, iniciativa que previeron ingresar formalmente a través de la Cámara Alta entre las próximas jornadas de gestión, complementando de esta manera la ambiciosa estrategia de reconfiguración normativa impulsada por la Presidencia.

Ante las dudas generalizadas que sobrevolaron el encuentro por la viabilidad de la convivencia interna tras los severos pases de facturas previos, fuentes inobjetables que integran el núcleo político del Gobierno buscaron bajarle el tono a la confrontación de cara al armado territorial para las próximas elecciones legislativas.

Uno de los principales partícipes de las controversias recientes ratificó su compromiso con la continuidad del esquema de toma de decisiones del oficialismo y sentenció que “yo voy a ir a la reunión del martes como siempre, para mí es tema terminado“, buscando dar por superada la escalada discursiva puertas adentro.