El dólar blue volvió a subir este viernes igualando su récord histórico, mientras que las distintas cotizaciones financiares mostraron una tendencia alcista que llevaron, en algunos casos a superar los $200 por billete.

Para prever qué pasará con la moneda estadounidense en las próximas ruedas hay cinco variables a monitorear.

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Inyección de pesos para conseguir votos

A un paso de las elecciones, el Gobiernos podría verse en la necesidad de inyectar pesos a través de subsidios y bonos. Pero dicho extra de dinero se traducirá en presión alcista para las cotizaciones libres del dólar, sumado al dato negativo de la inflación de septiembre.

Un informe de VatNet Research advirtió que “los intentos para brindar una imagen expansiva al electorado podrían terminar en mayores niveles de inflación y devaluación, con el consiguiente nerviosismo, en un contexto desafiante que requiere ajustes finos que no parecen ser comprendidos por la mayoría de la dirigencia política”.

En resumen, la plata que está en la calle, en los bolsillos de los consumidores, influye en el precio del dólar libre, que se transa en efectivo.

De seguir la expansión monetaria hacia fin de año, es probable una reacción alcista del dólar paralelo y para aquellas cotizaciones bursátiles donde no hay intervención oficial, como el dólar implícito en acciones y ADR y en el Senebi (Segmento de Negociación Bilateral) que se pacta entre agentes privados.

Reservas vulnerables

Otro factor preocupante es que el periodo hasta llegar a las elecciones coincide con las semanas más vulnerables para las reservas del Banco Central, hasta la liquidación de la cosecha fina, prevista para diciembre.

La entidad reguló la demanda de divisas para las importaciones imprescindibles para el funcionamiento de la industria, cuando merman las exportaciones del agro. El problema es que restringir los dólares para importar pone freno al despegue de la actividad en medio de la campaña. Y genera más demanda por divisas en otros mercados, como el de los dólares financieros.

De acuerdo con las proyecciones, las reservas brutas podrían ubicarse entre los USD 38.000 millones y los USD 39.000 millones para fin de año, un piso que ya tocaron en diciembre del año paso y que sería el stock más bajo desde diciembre de 2016, cinco años atrás.

Al contabilizar el oro, las reservas netas del BCRA alcanzan unos USD 4.750 millones, mientras que el stock estrictamente líquido y disponible para intervenir directamente en el mercado de contado sería inferior a los USD 2.000 millones y, por lo tanto, escaso para seguir hasta fin de año con el presente ritmo de ventas netas en la plaza mayorista.

La brecha cambiaria

Los analistas sostienen que el cepo para mantener una suba gradual del tipo de cambio -e inferior a la inflación- quedará fijo hasta la votación de noviembre. Pero simultáneamente habrá mayor volatilidad para las cotizaciones libres y, por lo tanto, una mayor brecha.

Los analistas de Portfolio Personal Inversiones indicaron que para evitar que la brecha cambiaria alcance el 100 por ciento que “la autoridad monetaria sigue interviniendo en los dólares MEP y contado con liquidación vendiendo bonos contra pesos y recomprando esos bonos contra dólares, lo que al final del camino le hace perder reservas internacionales”.

En este sentido, el apetito dolarizador producto de expectativas volátiles sigue impulsando los tipos de cambio alternativos y la brecha cambiaria, con drenaje de las reservas”, afirmó la consultora Delphos Investment.

Devaluación

El Banco Central puede regular una devaluación gradual del peso y escindirla de la creciente inflación, gracias a una demanda privada reprimida por el efecto del “cepo”.

Anclar el dólar llevó al tipo de cambio real a su nivel más bajo en más de tres años, desde agosto de 2018, es decir a valores comparables a los de la crisis cambiaria que se desató entonces, cuando hubo que recurrir a un préstamo stand by del FMI para estabilizar al economía.

El Índice de Tipo de Cambio real Multilateral (ITCRM) que mide el BCRA descendió a los 108 puntos en la última semana. En 2021 retrocede 16 puntos, después de haber finalizado el año pasado en 124,8 puntos.

El FMI

Para serenar el ánimo de los agentes del mercado y disuadir a aquellos que tienen altas expectativas de devaluación, el Gobierno podría apelar a una señal de “ortodoxia” y apurar las instancias para acordar con el Fondo Monetario. Un pronto acuerdo despejaría las dudas en torno a los abultados vencimientos con el organismo en 2022.

“Revertir la actual tendencia declinante de las reservas requiere mayor anclaje de expectativas derivado de un acuerdo razonable con el FMI antes de fin de año que evite otro pago de capital de USD 1.880 millones, un nuevo ritmo de deslizamiento del tipo de cambio oficial que evite la apreciación y señales positivas para los complejos exportadores”, explicó Delphos Investment.

Pero la semana pasada el Ministro de Economía, Martín Guzmán, terminó una gira a Washington y Nueva York que no dio señales de avance alguno en dirección a un acuerdo. A pesar de la intención oficial de cerrar en el primer trimestre de 2022, la delegación argentina recibió varios señalamientos por la marcha de la inflación y la emisión monetaria. Y los inversores que se juntaron con el Ministro en Nueva York no se llevaron ninguna seguridad.