Foto ilustrativa.

En Argentina, en lo que va del 2024, se han registrado un total de 763.421 casos de dengue. De acuerdo con un estudio de las universidades de Stanford y Harvard, uno de los principales factores puede adjudicarse esta situación es el calentamiento global.

Según la Reunión Anual de la Sociedad Estadounidense de Medicina Tropical e Higiene (ASTMH), las temperaturas más altas representan el 19% de la carga actual de la afección en el mundo, una cifra que podría aumentar hasta un 200% en ciertas regiones para el 2050.

Incluso, se han ampliado las zonas geográficas donde los mosquitos Aedes aegypti, principales transmisores del dengue, pueden sobrevivir y reproducirse. Bajo este contexto de las temperaturas, se deja en evidencia que climas cálidos favorecen la expansión de estos insectos y su capacidad para transmitir el virus.

El estudio, por su parte, pone el ojo en rango de calor dentro de los 28 y 29 grados, ya que es aquí donde los mosquitos infectados producen una mayor cantidad de partículas virales, lo que incrementa la probabilidad de transmisión.

Estas temperaturas, además de Argentina, están afectando a países como Brasil, México y Perú, en la propagación del dengue. A su vez, también permitió la aparición de infecciones autóctonas en áreas consideradas libres del mosquito, como California y Florida en los Estados Unidos.