BOGOTÁ (EFE). El presidente colombiano, Álvaro Uribe, inició ayer una gira por países de sudamericanos con el fin de despejar inquietudes acerca del acuerdo militar que negocia con EEUU, al que, según altos jefes militares de ambos países, sólo deben temer “terroristas y narcotraficantes”. Uribe, que está acompañado por su canciller, Jaime Bermúdez, visitó ayer Perú, y Bolivia, donde fue recibido por Alan García y Evo Morales, respectivamente, hoy estará en Paraguay y Argentina, y el jueves continuará su periplo por Uruguay, Chile y Brasil, según la agenda preliminar difundida por la Presidencia colombiana.

   Hasta anoche, estaban confirmadas las reuniones de Uribe con los presidentes de esos siete países, a quienes les explicará los alcances del acuerdo que negocia con Washington para que militares estadounidenses puedan usar hasta siete bases en Colombia para operaciones contra el narcotráfico. Se trata de tres bases de la Fuerza Aérea: Malambo (norte), Palanquero (centro) y Apiay (este); dos del Ejército: en Tolemaida (centro) y Larandia (sur); y dos navales: Cartagena (norte, sobre el Atlántico) y Málaga (oeste, en el Pacífico), según el comandante general de las Fuerzas Militares de Colombia, Freddy Padilla.

   El general Padilla se reunió ayer en Cartagena de Indias con el jefe del Comando Sur de EEUU, Douglas Fraser, quien señaló que el acuerdo busca compartir capacidades entre ambos países y que no aumentará el número de militares de EEUU en territorio colombiano. “Ya existen militares estadounidenses que están trabajando en colaboración, eso es muy abierto y es coordinado con el Congreso de Estados Unidos, ese tipo de coordinación va a permanecer”, subrayó. “Es importante resaltar que el tipo de material que va a estar allí (en las bases) depende de Colombia”, puntualizó el general.

   “Nadie distinto a los terroristas y a los narcotraficantes debe temer por este acuerdo transparente, respetuoso de soberanías, de los acuerdos internacionales y que busca simplemente fortalecer nuestra capacidad en la lucha contra ese flagelo global”, dijo, por su parte, Padilla. El presidente venezolano, Hugo Chávez, ha denunciado que ese acuerdo es una “amenaza” para la estabilidad de su país y de la región, y otros mandatarios, como la chilena Michelle Bachelet y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, también han expresado su preocupación al respecto.

   Es una gira “fatalmente tardía, pero también absolutamente necesaria”, comentó ayer a Efe el analista y catedrático universitario Vicente Torrijos. A su juicio, el viaje va a consistir finalmente en “dar explicaciones, como si hubiera que darlas”, sobre el acuerdo con EEUU, cuando lo que debe buscar Uribe es apoyo regional frente a los supuestos vínculos de Chávez y del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

    La “indecisión” de Colombia en la denuncia de esos vínculos “es muy grave en materia estratégica”, porque el país ha pasado de ser “acusador a acusado, de víctima a victimario” a raíz de la preocupación por su acuerdo con EEUU, argumentó Torrijos. La gira que inició Uribe, busca también “aislar” a Ecuador y Venezuela, opinó el historiador estadounidense Nikolas Kozloff. “Se formarán dos bloques: el de los países del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas, impulsada por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez), y el de los moderados; y Colombia quiere aislar a los del ALBA”, afirmó el experto, en una entrevista que publicó ayer el portal brasileño G1.

   En este sentido, consideró que Colombia “está llevando adelante el proyecto norteamericano de aislar a los países de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), en una estrategia de separarlos de Brasil y de otros (países) moderados de la región, volviéndolos más débiles”.