SAN JOSÉ (EFE). El encuentro en Costa Rica pactado entre el presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, y el mandatario en ejercicio, Roberto Micheletti, se rodeó ayer de incertidumbre con el paso de las horas, sin que hasta ahora ambos se hayan podido sentar juntos a dialogar. En tanto, Micheletti anunció que anoche regresaba a su país, luego de dejar instalada en Costa Rica una comisión de diálogo para seguir las conversaciones destinadas a solucionar el conflicto político hondureño.

   El presidente de Costa Rica y mediador en el conflicto hondureño, Óscar Arias, tenía previsto reunir ayer al mediodía a Zelaya y Micheletti frente a frente en su casa particular e, incluso, compartir un almuerzo. Pero más de dos horas después sólo ha podido recibirlos, por separado, para conocer sus posiciones. Zelaya, quien está en Costa Rica desde el miércoles, fue el primero en reunirse con el mediador, y tras el encuentro declaró que cree haber sido congruente “con la posición de Honduras; la restitución del Estado de derecho y la democracia”, que, según él, tiene como requisito su regreso a la Presidencia.

   Por su parte, Micheletti aterrizó ayer en San José y permaneció tres horas en el aeropuerto, solicitando garantías de seguridad al Gobierno costarricense, lo que obligó al ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias, hermano del presidente, acudir a la terminal aérea. Al llegar al país, el gobernante en ejercicio declaró que trabajará “incansablemente para alcanzar una solución exitosa a la presente situación”.

   “Tenemos plena confianza en que la hallaremos en el marco de nuestra Constitución”, aseguró. Luego de que Zelaya abandonó la vivienda de Arias, Micheletti se dirigió hacia allí para entrevistarse en privado con el mediador. La gran incógnita por ahora es si en las próximas horas se logrará reunir a todas las partes e iniciar una negociación cara a cara que conduzca a una salida a la crisis política que vive Honduras, como es el objetivo de Arias. Sin embargo, las autoridades costarricenses aún no han hecho anuncios oficiales en este sentido.

   Honduras ha vivido una profunda crisis política desde el 28 de junio, cuando el ejército dio un golpe de Estado a Zelaya y lo expulsó del país, precisamente hacia Costa Rica. Ese mismo día, el Congreso oficializó su destitución como presidente y nombró en su lugar a Micheletti. Desde entonces, la comunidad internacional ha abogado por la restitución de Zelaya en el poder y han habido constantes protestas en Honduras.

   El de ayer en San José es el primer intento por acercar a ambas partes en conflicto y buscar una salida negociada a la crisis. Por su lado, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, reiteró el respaldo del organismo a la mediación de Arias y abogó porque las conversaciones no demoren más de 48 horas para lograr un acuerdo.

   Mientras Micheletti se mantenía reunido con Arias, un grupo de unas 200 personas pertenecientes a grupos sociales y civiles locales se manifestaron en las proximidades de la casa del presidente, ubicada en el sector oeste de la capital, para expresar el rechazo al golpe militar que depuso a Zelaya. Otras organizaciones anunciaron una vigilia de dos horas anoche, para condenar la “impunidad” en Honduras y exigir respeto a los derechos humanos.

  Arias dijo el miércoles que se armará de paciencia para lograr un punto de coincidencia, que culmine con un acuerdo satisfactorio para las partes. Sin embargo, el diario costarricense La Nación dijo en su versión electrónica que Zelaya habría rechazado, con un movimiento de sus dedos, la posibilidad de sentarse frente a Micheletti. Los hondureños aguardan ayer la puesta en marcha del proceso de mediación en Costa Rica, mientras los seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya continuaron con sus marchas.