En un nuevo capítulo de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea, Bruselas anunció la suspensión por 90 días de las contramedidas previstas en respuesta a los nuevos aranceles estadounidenses. La decisión busca coincidir con la pausa ordenada por el presidente Donald Trump y “darle una oportunidad a las negociaciones”, según explicó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
El dirigente comunitario destacó el gesto de Washington como “un paso importante hacia la estabilización de la economía mundial” y reiteró el compromiso europeo con un diálogo constructivo.
No obstante, advirtió que, si las conversaciones no arrojan resultados satisfactorios, las represalias entrarán en vigor tal como estaban previstas. El paquete aprobado por los Estados miembros contempla aranceles escalados por más de 23.000 millones de dólares, con una primera tanda programada para el 15 de abril.
Trump había anunciado en su red Truth Social la suspensión por tres meses de los aranceles adicionales a países que no hayan tomado represalias contra Estados Unidos y que estén dispuestos a dialogar, como es el caso de la Unión Europea.
No obstante, se mantienen vigentes los aranceles del 10% que afectan a múltiples países, incluida la Argentina, y las gravámenes del 25% sobre el acero y el aluminio.
En respuesta, la Comisión Europea propuso una serie de medidas para descomprimir la disputa, entre ellas un acuerdo de arancel cero para bienes industriales. La UE, mayor socio comercial de Estados Unidos, ha calificado las medidas de Washington como “injustificadas y perjudiciales” y busca ahora evitar una escalada que podría golpear aún más al comercio global.
Mientras tanto, sigue pendiente la implementación de nuevas tasas del 25% al sector automotriz europeo y del 20% a otros productos. En paralelo, la UE ya había preparado una tercera ronda de contramedidas que afectaría productos agrícolas estadounidenses como soja y almendras, por un valor estimado de 3.800 millones de dólares
