Miembros del partido AfD.

La Alternativa para Alemania (AfD) consiguió una victoria histórica en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, en el este del país, al convertirse en la fuerza más votada con el 44% de los sufragios. El resultado representó el mayor avance electoral de un partido de extrema derecha hacia el gobierno de un estado alemán desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Con ese porcentaje, para alcanzar la mayoría absoluta necesitaba 42 bancas, por lo que quedó a solo tres representantes de controlar por sí sola la cámara.

El principal candidato de la formación, Ulrich Siegmund, celebró el resultado como un momento histórico y aseguró que los votantes expresaron con claridad su deseo de un cambio político. La dirigencia del partido recibió los resultados con festejos en Magdeburgo, la capital regional.

La AfD quedó cerca de formar gobierno

El resultado abre ahora un escenario complejo para la formación ultraderechista. La AfD podría intentar gobernar en minoría o buscar acuerdos con otras fuerzas políticas, aunque los principales partidos alemanes mantienen el llamado “cordón sanitario” y rechazan formar coaliciones con la extrema derecha.

Entre las posibilidades aparece la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), una formación de izquierda que logró superar el umbral del 5% necesario para ingresar al Parlamento regional. Sin embargo, la propia AfD descartó inicialmente esa posibilidad.

Siegmund sostuvo que su partido quiere que los electores obtengan después de las elecciones aquello por lo que votaron y calificó al BSW como “parte del problema, no de la solución”. En contraste, la copresidenta de la AfD, Tina Chrupalla, planteó una postura más abierta y aseguró que la formación estaría dispuesta a “tender la mano” a todos los partidos.

La falta de aliados podría dejar a la AfD frente a la posibilidad de intentar gobernar en minoría, una alternativa que obligaría a negociar permanentemente con otras fuerzas para aprobar sus iniciativas.

La inmigración y la política exterior

Durante la campaña electoral, la AfD puso el foco en la inmigración, la seguridad y una agenda de valores tradicionales. El partido defendió además el concepto de “remigración”, utilizado para promover el regreso de personas extranjeras a sus países de origen.

La formación también mantiene una posición abiertamente favorable a Rusia y se opone a nuevos paquetes de ayuda y defensa para Ucrania. Sus dirigentes han cuestionado el dinero destinado a Kiev y planteado que esos recursos deberían utilizarse en programas dirigidos a la población alemana.

Tras conocerse los resultados, Siegmund sostuvo que el avance electoral debía interpretarse como un mandato para impulsar una nueva política exterior y defendió la necesidad de mantener relaciones tanto con Rusia como con Estados Unidos.

La dirigente de la AfD Alice Weidel, por su parte, afirmó que los alemanes están cansados de políticas que, según su interpretación, no responden a los intereses del país. También reclamó un cambio en la política migratoria y fronteriza.

Golpe para Friedrich Merz y la CDU

La victoria de la AfD también representa un duro revés para la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y para el canciller alemán Friedrich Merz.

En Sajonia-Anhalt, la CDU sufrió una importante pérdida de apoyo y quedó relegada frente al avance de la formación ultraderechista. El resultado volvió a generar interrogantes sobre la capacidad del gobierno federal para contener el crecimiento electoral de la AfD.

El ministro regional de la CDU, Sven Schulze, reconoció que los resultados transmiten un mensaje claro de los ciudadanos y afirmó que la dirigencia debe escucharlo.

Desde la AfD aprovecharon la derrota para aumentar la presión sobre Merz. Weidel reclamó incluso la salida del canciller y planteó la posibilidad de celebrar elecciones federales antes de Navidad, una propuesta que refleja las crecientes ambiciones nacionales de la formación.