Las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron este domingo un ataque preventivo contra objetivos de Hezbolláh en el Líbano con el fin de evitar una guerra regional en otra escala. Se trata de uno de los ataques más grandes en la historia de este conflicto, en el que el Ejército israelí logró interceptar la mayoría de los 400 cohetes lanzados por el grupo terrorista.
La acción militar se basó en informes de inteligencia que adelantaron una inminente ofensiva del grupo islámico con lanzacohetes y drones sobre distintos puntos del país, en respuesta a la muerte de su líder Fuad Shukr en un bombardeo en Beirut el 30 de julio. El ataque de Hezbolláh contemplaba el disparo de miles de cohetes Katyusha que estaban apuntados para hacer daños en objetivos militares de Israel.
Según la información en X que actualizan las FDI, se neutralizaron más de 40 zonas de lanzamiento de cohetes, entre el sistema defensivo de la Cúpula de Hierro, pero también con bombardeos a través del despliegue de aviones de combate.
Incluso, las FDI interceptaron drones que habían despegado desde el Líbano y que se dirigían hacia el centro de Israel, donde se encuentra Tel Aviv.
Entre los potenciales objetivos que tenía pensado dañar el grupo islámico estaba el aeropuerto Ben Gurion.
Pero la contraofensiva israelí frustró el ataque combinado de cohetes y drones en un día sagrado, el de Arbain, celebrado por la comunidad chiita, presumiblemente porque Hezbolláh quería llevar adelante un ataque sorpresa en medio de una festividad.
No fue un ataque masivo, sino planificado en objetivos militares. La inteligencia israelí interpretó que la razón es Irán, quien demanda que el conflicto no escale a otro nivel.
Las maniobras militares, que no causaron muertos en Israel, se produjeron mientras el gobierno israelí sigue negociando por los rehenes capturados en la ofensiva del 7 de octubre de 2023 en el sur del país, cerca de la Franja de Gaza.
