El líder supremo de la Revolución iraní, ayatolá Ali Jameneí, ha aceptado una propuesta del Consejo de Guardianes para extender cinco días más la fecha límite de presentación de quejas electorales. El Consejo de Guardianes, órgano que debe validar las elecciones, tenía previsto anunciar hoy el resultado del recuento aleatorio efectuado a diez por ciento de las urnas de los comicios presidenciales del 12 de junio, aunque ya han descartado la demanda de la oposición de anular los comicios.

   Los tres candidatos derrotados han denunciado 646 supuestas irregularidades en favor del vencedor, el ultraconservador presidente Mahmud Ahmadineyad, y han solicitado la repetición de las votaciones. Los Guardianes, que tiene la última palabra en el proceso electoral, han admitido en parte estas anomalías al aceptar el lunes que al menos en cincuenta ciudades del país hubo más sufragios que personas censadas.

   Los resultados electorales han terminado de dividir el país y puesto de manifiesto las graves disidencias que existen en el seno de la cúpula de poder. Desde que se conocieran, Irán es escenario de protestas y de enfrentamientos que, hasta el momento, se han cobrado la vida de, cuanto menos, una veintena de personas, según cifras oficiales.

   Las manifestaciones han sido reprimidas con especial dureza por el régimen, que, incluso, ha recurrido al cuerpo de elite de la Guardia Revolucionaria para sacar de las calles a la oposición y tratar de silenciarla. Mientras el proceso legal discurre y la oposición busca vías alternativas de protesta, el régimen continúa con sus ataques al exterior, al que acusa de promover los disturbios para provocar una revolución.